lunes, 14 de enero de 2013

ARTÍCULOS - JOCHEN RINDT, EL CID CAMPEADOR DE LA F1 (Diario El Confidencial, 2012)

 
 
EL CAMPEÓN PÓSTUMO



Bernie Ecclestone traía su casco en una mano y una de las zapatillas en la otra. Fue uno de los primeros en llegar al lugar donde Jochen Rindt había sufrido un brutal accidente, antes de la terrorífica Parabólica de Monza. Su Lotus se había estampado contra los raíles, a la izquierda, cuando la curva giraba hacia la derecha.
Ecclestone y Jochen  Rindt eran amigos, y el británico también aconsejaba al piloto con sus contratos, aunque sin ánimo de lucro. Ahora le acompañaba en la ambulancia hasta el hospital. El conductor incluso se perdió por el camino. Poco importaba ya, porque Rindt había fallecido prácticamente en el acto. Aquel fin de semana el piloto austríaco podría haberse proclamado, matemáticamente, campeón del mundo.
“Ya no forzaba el monoplaza, comprendió que ‘soltarle las riendas’ al coche, invariablemente, genera velocidad”, explicaba Jackie Stewart. Rindt contaba además con una hija de dos años, fruto del matrimonio con Nina, una modelo noruega. Se dice que había prometido a su esposa retirarse a final de aquel año. Otras fuentes hablaban de que iba a dejar Lotus para crear un equipo con Bernie Ecclestone. 

Con la ventaja adquirida en la general, un triunfo en aquel Gran Premio de Italia le aseguraba el título. “Tendrás que sonreír un poco más a las cámaras si ganas…”, le bromeaba su amigo Stewart recordando ese particular ‘temperamento arisco’ con el que, sin embargo, el escocés congeniaba enormemente.
Rindt quería volver a utilizar en Monza el modelo Lotus '49. Chapman se negó y llevó a tres unidades del '72. Con menor velocidad punta, ambos decidieron retirar los alerones para reducir el drag y luchar con los Ferrari. El sábado, el coche ya alcanzaba los 330 km/h. Pero en la última sesión de entrenamientos del sábado llegó el brutal e inesperado impacto con unos raíles, además, mal instalados. Rindt utilizaba sólo cuatro anclajes del cinturón de seguridad –en vez de los cinco habituales- para escapar con rapidez en caso de incendio. Su cuerpo se deslizó hacía adentro del monoplaza. El frontal estaba destrozado.

Stewart salió corriendo hacia el centro médico. Su mujer y Chapman se llevaron del circuito a Nina. “Me encontré su cuerpo en un Volkswagen pick-up, pero nadie le atendía, lo que me dejó anonadado… Tenía los ojos cerrados, una herida muy seria en la pierna y en el pie, pero no sangraba… Supe entonces que se había ido para siempre”, recordaría el escocés.
Ken Tyrrell  ordenó a Stewart que completara la sesión cuando ésta se reinició media hora más tarde. “Era demasiada tristeza, dentro del casco, con la visera bajada, comencé a llorar, sentía hasta la sal de las lágrimas al salir…”. Con la muerte de su amigo en carne viva, el escocés volvió a la pista. “Miré en la primera pasada dónde había tenido el accidente Jochen, me concentré, y en la tercera vuelta logré el giro más rápido que nunca dí en Monza”. Al llegar a boxes “la realidad de aquello me volvió a golpear”. Su amigo John Lindsay le pasó una Coca Cola al bajar del coche, “bebí dos sorbos y la estampé contra la pared en mil pedazos. Nadie dijo una palabra, era algo fuera de lugar en mi carácter, y nunca volví a hacer nada parecido en mi vida”. 

La investigación posterior explicó el accidente por un problema con los frenos del Lotus. Paradójicamente, se produjo muy cerca de donde se había matado en 1961 el héroe de la infancia de Rindt, Wolfgang von Trips. Como Rindt, cuando el piloto alemán falleció lideraba el campeonato y sólo necesitaba un tercer puesto en Monza para rematar. Pero el americano Phil Hill pudo superarle en las siguientes carreras y se proclamó campeón. En 1970, Jacky Icks –Ferrari- aún podía superar a Rindt en las tres pruebas que faltaban. Pero la victoria de Emerson Fittipaldi en el Gran Premio de Estados Unidos, con otro Lotus, permitió a Rindt lograr la corona que no pudo recibir Von Trips. A título póstumo.
“Era uno de los hombres más sinceros que he conocido", recordaba Jackie Stewart, “decía lo que pensaba, y por ello, molestaba a tanta gente como aquella con la que congeniaba, pero le admiraba tremendamente como piloto. Confiaba totalmente en él cuando competíamos en la pista, y desarrollamos un entendimiento mutuo como no había conocido desde los días de Jim Clark”. En Silverstone 69 protagonizaron un duelo memorable donde  se adelantaron más de 30 veces en la carrera, "a la salida de las curvas, cuando íbamos en paralelo, nos mirábamos el uno al otro..."

Más de 30.000 personas acudieron a su funeral en Graf. En la ceremonia de la FIA, el propio Jackie Stewart fue quien entregó el premio a Nina, la viuda del piloto austríaco y amiga del escocés y su esposa. Como el Cid Campeador, también después de morir, Jochen Rindt había ganado su última batalla.
 
Fuente: Archivo 2012 de Javier Rubio "Dentro del Paddock" para www.ElConfindencial.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario