jueves, 24 de enero de 2013

ARTÍCULOS - KOBE BRYANT ANOTA 81 PUNTOS (ESPN Deportes, 2013) por Bruno Altieri



81, EL NÚMERO IMPOSIBLE





"He visto actuaciones memorables, pero no he visto nada como esto antes" -- Phil Jackson (22-1-2006)



Los 584 kilómetros que separan Phoenix de Los Angeles se vivieron en el más absoluto silencio. El aire se cortaba con cuchillo: los Lakers habían vuelto a perder y no había ánimos para entablar ni siquiera un atisbo de broma.


Kobe Bryant mantenía sus ojos en el vacío. Sus músculos aún estaban cansados por el efecto residual de una noche que había sido contaminada con los efectos del día: el equipo angelino había arribado a Phoenix desde Sacramento a las tres de la mañana, por una complicación en el traslado en la mini-gira de dos juegos, lo que había generado una modificación de los esquemas para afrontar la práctica de tiro del mediodía.

El ánimo no era el mejor. Bryant, que cargaba como atlas el peso del mundo tras la salida de Shaquille O'Neal del equipo, debía soportar las quejas reiteradas de los fanáticos angelinos, que veían por primera vez a Hollywood produciendo una película con final infeliz.


Los Lakers, con Phil Jackson al mando, atravesaban un momento de reconstrucción en la franquicia más difícil del mundo, con lo que todo ello implica. "Haciendo el básquetbol divertido nuevamente", rezaba el slogan de venta de los tickets de Phoenix, mientras los jugadores de los Lakers observaban de reojo tratando de entender qué significaba eso de divertirse.


Bryant, única arma ofensiva en un equipo que alineaba, entre otros, al siempre criticado Smush Parker, el centro Chris Mihm, el ala-pivote Lamar Odom y el entonces proyecto Kwame Brown, había finalizado su noche con un fatídico 12-33 desde el campo.

"Algunas noches estoy encendido y otras no. Tengo noches como la de hoy en la que los tiros no entran", dijo Kobe al cierre de la jornada.


Phil Jackson pensó en quitar a Kobe en el primer tiempo. Por suerte no lo hizo...Jackson sabía que estaba envuelto en un camino sin salida. Le faltaba materia prima para esquivar el abismo y sus palabras, siempre envolventes, carecían de destinatarios acordes. El equipo ya no era el de antes y los compañeros de Bryant se dividían como los náufragos de La Balsa de la medusa al observarlo: la mitad lo veía con esperanza y el resto con resignación.


El clima de aquella tarde, en Los Angeles, era aceptable. Los 14 grados centígrados, sin probabilidades de lluvia -lógico en esta área de California- empujó a los fanáticos angelinos a colmar las gradas del Staples Center. La derrota ante los Suns había mermado la confianza de los muchachos del Maestro Zen, que apenas pasaban el 0.500 (21-19), pero el público no traicionaba su fidelidad.

Sentado en el locker de los Lakers, Kobe aún digería la pizza de pepperoni y la soda que había comido minutos antes, contradiciendo de cabo a rabo la lógica de alimentación de un deportista de elite de su naturaleza. En el medio de la sequía, Bryant se veía a sí mismo como la única gota de agua en el desierto. Promediaba cerca de los 27 tiros por encuentro y mantenía un 45% de campo. "Escucho la música del silencio", había dicho Kobe, en la preparación para el choque ante los Raptors, otro equipo que, a esa altura de la temporada, estaba lejos del ideal.


Un par de horas después el juego había acabado y Kobe había hecho historia. La planilla estádistica arrojaba una marca asombrosa: 28-46 en tiros de campo, incluyendo 7-13 en triples y 18-20 desde la línea de personales. 81 puntos. Surrealista.


"No es la manera en la que pretendes ganar un juego", dijo Phil Jackson. "Pero cuando debes hacerlo, es mejor tener el arma adecuada contigo. He visto actuaciones memorables, pero no he visto nada como esto antes", agregó.


Kobe entró al vestuario, tomó un respiro profundo y luego dijo: "Me siento muy bien. Aún no caigo. Tendremos cuatro días libres y me hubiese sentido como un perro enfermo si perdíamos. Se convirtió en algo muy especial".


Aquella noche, Kobe anotó el 66.4% de los 122 puntos de su equipo y tuvo una efectividad del 60% en los lanzamientos de campo (28-46), en un partido en el que los Lakers tuvieron sólo 99 posesiones. Estuvo seis minutos fuera de acción y sus compañeros, en total, entregaron 16 asistencias (18 incluyendo dos de Bryant). Años más tarde, Bryant aseguró que podría haber hecho más puntos si no erraba tantos "tiros fáciles".


"No podía imaginar esto cuando era chico. Ni siquiera en mis sueños. Es difícil de explicar, sólo sucedió", dijo Kobe, quien recibió una llamada de Magic Johnson al cierre del juego. "Fue más lindo que anotar los 81 puntos", completó el astro angelino.

Scottie Pippen, quien fue compañero de Michael Jordan en los seis títulos con Chicago Bulls, se deshizo en elogios al referirse a Kobe: "Es superlativo, definitivamente. Es algo nuevo para mí, shockeante. Recibí la noticia cerca de las tres de la mañana y no me volví a acostar".


"Es salvaje, definitivamente lo es. Son muchos puntos. No hay cuestionamiento sobre lo bueno que es, pero cuando tiras números así, es increíble. Es difícil de creer si no supiera que es verdad", señaló, finalmente, la leyenda de los Boston Celtics, Larry Bird, sobre esta noche.


Kareem Abdul-Jabbar agregó: "Lo de Kobe es increíble por la distancia. Su habilidad para tirar de afuera y atacar el aro, dividir las defensas y cerrar las oportunidades en la zona pintada es única. Se ha hecho un nicho para él y lo merece".

"81 puntos es algo tremendo. Un mérito maravilloso .Por supuesto, lo mejor de todo es que fue triunfo para su equipo", completó Elgin Baylor.

Mirando en retrospectiva, el número 81 quedará para siempre asociado a Kobe Bryant. Fue la noche en la que su legado cambió para siempre. El momento en el que pudo despegarse definitivamente de la etiqueta de Shaquille O'Neal, diseñando alas propias para volar tan alto como las glorias de este deporte. Rumbo a la eternidad.


Fuente de Archivo: Bruno Altieri para ESPNdeportes.com


Clip - uno x uno, los 81 puntos de Kobe:



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