jueves, 3 de enero de 2013

ARTÍCULOS - WHEN WE WERE KINGS, capítulo I (Revista Rashomon, N° 74)





CONCIENCIA RACIAL, REINO SIN PODER





El 30 de octubre de 1974 tuvo lugar en Kinshasa, capital del entones Zaire y actual Republica del Congo, el que posiblemente fue el combate más esperado y publicitado  de la historia del boxeo del siglo XX.


En él se enfrentaban el campeón de los pesos pesados George Foreman y Muhammad Ali, antes Cassius Clay, un peso pluma cuyos 100 kilogramos hacían más patente la envergadura física de su contrincante, un gigante de fuerza y vigor. Además, Ali  parecía estar en un momento descendente de su carrera, tras la culminación de sus éxitos diez años antes con la derrota de Sonny Liston.


Estas circunstancias hacían previsible el resultado de una confrontación planteada en términos muy desiguales, por lo que, cuando Ali lanzó el reto a Foreman fueron muchos los que sonrieron con suficiencia de entendidos ante lo que consideraron un capricho o una salida de tono, propios de un enfant terrible.


En esta circunstancia, el documentalista y productor Leon Gast filmó abundante material para un documental sobre los antecedentes del combate, que pese a su calidad no vio la luz hasta pasados 23 años, cuando el productor Taylor Hackford (Oficial y caballero) decide financiar el proyecto, que se estrena en 1997. When we were Kings fue Premio de la Crítica de Nueva York y Los Ángeles, y obtuvo galardones al Largometraje  documental por parte de La Academia y el Independent Sprint.


El resultado es una narración amena e intensa de los meses previos al combate, en los que las bravatas y andanadas verbales de Ali propician la creación de un clima que se llena de expectativas y elementos no exclusivamente deportivos. Las diatribas y ocurrencias de Muhammad Ali nacen en abundantes ruedas de prensa más o menos improvisadas, crecen y se reproducen hasta extremos tales que trascienden el ámbito boxístico, para generar otra realidad más universal, cultural y política.


De hecho, el material fílmico está presentado de tal manera que más que el relato de los prolegómenos de un combate, la película resulta ser una radiografía de la sociedad estadounidense de los años 70, inmersa en los problemas del racismo y en los escándalos del gobierno norteamericano.


En 1997, durante el estreno, un Muhammad Ali tocado por el Parkinson, enfermedad que llevó siempre con gran dignidad, declaró con su habitual desparpajo que la película le “hacía sentirse viejo”. En el documental, con 55 años, dice que en los tiempos actuales ya no hay héroes que combatan las villanías de los malvados. Para Ali, éstos  eran los responsables políticos de  la marginación de  la población negra y su dependencia de las drogas, así como sus carencias en materia educativa y cultural.


Muy combativo en estos campos y admirador de las ideas de Malcom X, Ali aprovecha el evento deportivo de su pelea con Foreman para exponer al mundo su particular concepto de lucha político-social por la conquista de los derechos civiles de los negros, y para identificarse a sí mismo como héroe frente a un contrincante convertido a su pesar en Goliat listo para ser abatido por David.

Fuente

REVISTA RASHOMON - CINE TY DEPORTES, N° 74 – Archivo ENCADENADOS.ORG (Julio 2012)

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