domingo, 13 de enero de 2013

GRANDES CAMPAÑAS - ANÁLISIS DE TEMPORADA (F1 / 1994)




EL AÑO EN QUE VIVIMOS EN PELIGRO






1994 fue el año en el que la creciente y futurista tecnología en la F1 tocó techo temporalmente. Los altísimos costos, y las enormes críticas vertidas sobre unos coches que acabaron la temporada de 1993 quitando protagonismo a los pilotos, hicieron que la FIA cortara por lo sano. La suspensión activa, el antibloqueo de frenos, y el control de tracción que limitaba el deslizamiento de los monoplazas fueron suprimidos en 1994. En esa temporada los F1 iban a tener menos controles pero serían igual de veloces, o más.


El primero en darse cuenta de que la FIA no había pensado en la velocidad fue Ayrton Senna. El predijo una temporada con muchos accidentes. El piloto brasileño debía jugar con Dios a las carreras en su tiempo libre, y allí le soplaba el futuro, porque su sensibilidad sobre estas cosas del destino daba miedo. Senna tenía toda la razón, no se había tocado la aerodinámica y los coches eran como balas.


La Fórmula Uno sin tecnología del año 1994 comenzó con el Gran Premio de Brasil. Y, para muchos, finalizó en el Gran Premio de San Marino, en la tercera cita del mundial, cuando Rubens Barrichello volvió a nacer al estrellarse en Variante Baja del Autodromo Enzo e Dino Ferrari, fracturándose la nariz y el brazo, donde Roland Ratzenberger perdió la vida al romperse el alerón delantero de su Simtek-Ford, y el día en que Tamburello le quitó la vida al más grande piloto de la historia.


Después de la tragedia la siguiente carrera fue el Gran Premio de Mónaco de 1994. Ese fin de semana el piloto austriaco Karl Wendlinger sufrió otro brutal accidente en los entrenamientos libres. La chicane Nouvelle le frenó en seco. Un fuerte golpe, en el mismo sitio y casi idéntico al de Sergio Perez en el año 2011, le dejó en estado de coma durante tres semanas debido a las graves heridas que sufrió en la cabeza. Wendlinger se libró de la muerte gracias a la rápida acción de los comisarios, que hoy se caracterizan por los mejores del mundo.


Debido a los accidentes ocurridos durante el comienzo de la temporada de 1994, la Asociación de Pilotos de Grandes Premios, GPDA, pidió a la FIA un cambio en la reglamentación para mejorar la seguridad. La Federación Internacional reaccionó de inmediato, y tomó medidas para el Gran Premio de España de 1994. Las modificaciones a realizar en los monoplazas serían; reducción del tamaño de los difusores, el frontal más alto, y el alerón delantero más pequeño. Todo esto iba a reducir la carga aerodinámica en un 15%.


Los cambios no quedaron solo en eso, ya que para el Gran Premio de Canadá, el siguiente después del de nuestro país, la cabina de los F1 tenía que ser más alta y alargada para proteger las cabezas, el peso mínimo se incrementó 25 kilos, el trapecio delantero tenía que ser reforzado para evitar que una rueda se desprendiera y pegara en la cabeza del piloto, se obligó el uso de la bomba de combustible, y se eliminó el Airbox reduciendo el flujo del aire en los motores y por consiguiente bajando su potencia.


En ese comienzo de un año tumultuoso y difícil, Michael Schumacher ganó en las seis primeras citas del mundial, su coche era un misil, y él era puro espectáculo y telento. Pero desde la tercera carrera de la temporada, el Gran Premio de San Marino, Benetton- Ford, al igual que McLaren y Ferrari, fueron investigados porque la FIA tenía serias sospechas de que estaban utilizando las prohibidas ayudas electrónicas. La Federación Internacional pidió a los equipos su código fuente, y en principio Benetton y McLaren se negaron a entregarlo. Los dos equipos fueron multados con 100.000 dólares por negarse a satisfacer lo que la FIA les pedía. 

Una vez hecha la pertinente investigación, se llegó a la conclusión de que el programa de McLaren, que actuaba sobre la caja de cambios, era legal, sin embargo el de Benetton era un software para las salidas, que hacía que el coche de Michael Schumacher tuviera un perfecto arranque de carrera desde el comienzo de la misma. Pero no hubo manera de demostrar que estaba siendo utilizada en competición. Desde luego el coche de Michael Schumacher no era trigo limpio.


Para continuar con el monoplaza del alemán y con el particular carácter de su piloto, en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1994, el Káiser adelantó en la vuelta de formación. Cuando se le comunicó, en base a su acción, que debía pasar por boxes ignoró la sanción. Debido a ello se le mostró la bandera negra, indicando que para él se había acabado la carrera, y también se lo pasó por el forro de sus protecciones ignífugas. Michael Schumacher fue descalificado en esa carrera, y fue suspendido más tarde por otras dos, Gran Premio de Italia y de Portugal.


Una vez finalizada la carrera en el Circuito de Spa, y que fue ganada por el alemán, en la inspección de la FIA se detectó un desgaste ilegal en el Skid Block, la pieza de madera en los bajo del monoplaza que marca su distancia mínima al suelo y limita el paso por curvas de alta velocidad. Benetton alegó que el desgaste se debía a que Michael pasó por encima de un bordillo dañándola, pero la FIA no tragó. Por ello el germano fue descalificado de la carrera.



Todos estos acontecimientos y la suspensión de dos carreras para Michael Schumacher hicieron que Damon Hill le pisara los talones al Kaiser, ya que ganó tanto en el Gran Premio de Italia como en el Portugal. Después llegó el Gran Premio de Europa de 1994, donde ganó Michael Schumacher y quedó segundo Damon Hill. En la siguiente, y penúltima cita del mundial, Japón, el resultado cambió, el británico de Williams cruzó la meta en primer lugar, y el alemán de Benetton se tuvo que conformar con un segundo puesto.

El final de la temporada y la definición del título serían dignos de un desenlace de culebrón. La polémica en torno al desprolijo final del Gp de Australia no estarían exentos de la oscuridad que tiñó a una temporada partida al medio por la tragedia de Ayrton Senna. La Fórmula 1 vivía su antes y después. El adiós prematuro a su más carismático emblema de la última década y el affaire tecnológico de Benetton, al borde de lo permitido del reglamento. La máxima categoría vivía sus horas más trascendentales en años, en el ojo de la tormenta.


Clip - resúmen de temporada:

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario