domingo, 10 de febrero de 2013

ESCUDERÍAS F1 - MERCEDES F1 TEAM (1954-1955 / 2010-)



 



 FLECHAS DE PLATA: ANTES Y DESPUÉS


Mercedes sólo participó en dos Campeonatos Mundiales, los de los años 1954 y 1955. Estamos hablando de los primeros años de la categoría (arrancó en 1950), tiempos en los que ni siquiera había Campeonato de Constructores (comenzó en 1958) sino únicamente de Pilotos. Y los pilotos podían participar en el Campeonato contratados por una marca o a título personal, comprando el monoplaza a un constructor. Para hacernos una idea, en el año 1955 tomaron parte en el Campeonato la friolera de 81 pilotos, 5 de ellos al volante de un Mercedes, 9 de un Ferrari o 15 de un Maserati; los pilotos contratados por la marca contaban con el apoyo técnico de la misma, básicamente mecánicos y piezas de repuesto, pero los medios materiales y humanos empleados difícilmente podían ser equiparables a los actuales equipos de F1. 

Seguramente el apelativo de fabricante sería más adecuado que el de equipo para referirnos a las marcas competidoras en aquellos tiempos. De cualquier forma, en sólo dos años en la categoría los Mercedes se mostraron intratables; en los dos años el piloto ganador, a la sazón el astro argentino Juan Manuel Fangio, lo hizo al volante de un Mercedes, siendo también Mercedes el 5º clasificado de 1954, Karl Kling, y el 2º de 1955, Stirling Moss.



Pero tras lograr el doblete en 1955 la casa alemana se retiró de la competición debido a la repercusión negativa en su imagen que pudieran tener de repetirse accidentes como el sufrido por uno de sus monoplazas en las 24 Horas de Le Mans de aquel año (perteneciente pero no puntuable para el Mundial de F1), en que el Mercedes pilotado por Pierre Levegh salió volando en plena recta tras chocar con un rival para estrellarse en la tribuna, donde explotó causando la muerte del piloto y 82 espectadores, además de un centenar largo de heridos. Aquel pavoroso accidente retiró al equipo Mercedes de la F1 hasta bien entrados los '90, en los que al calor de la llegada de nuevos equipos de fabricantes a la competición se decidió a vender sus motores a algunos equipos, empezando por Sauber.

 

En 1995 la casa Mercedes firma un acuerdo de suministro de motores y colaboración técnica con el equipo McLaren, escudería de la que compró el 40%. Los éxitos alcanzados gracias a esta colaboración, en la que fueron Campeones del Mundo de Constructores en 1998 y de Pilotos en 1998 y 1999 (Mika Hakkinen) llevaron al fabricante alemán a plantearse la compra de la totalidad del equipo inglés para formar su propia escudería. Pero los ánimos se enfriaron bastante cuando el equipo McLaren-Mercedes fue expulsado de la competición en la temporada 2007 por un asunto de espionaje industrial al equipo Ferrari; de nuevo el miedo a una publicidad negativa frenó los ímpetus competitivos de Mercedes. Quizás el Campeonato del Mundo de Pilotos logrado por Lewis Hamilton en 2008 les hiciera reconsiderar su decisión, pero en el 2009 iba a aparecer otra oportunidad más barata para el fabricante de Stuttgart. Ya no era el equipo McLaren el único al que Mercedes suministraba motores; se habían añadido al grupo de clientes Force India y el nuevo equipo Brawn GP.



El equipo Brawn GP había surgido como solución de supervivencia del equipo Honda de F1; el equipo japonés había anunciado su adiós a la competición el año anterior por los problemas económicos que el grupo estaba teniendo debido a la falta de ventas de su división de automóviles. Con dicho anuncio se ponía fin a la aventura en la F1 del gigante nipón, que había fichado al ingeniero Ross Brawn tras su salida de Ferrari en 2007 con el fin de convertirse en campeón en solitario; ya había logrado ser campeón motorizando a Mclaren y subcampeón con Bar. La despedida del grupo Honda cogió por sorpresa a todos, pero especialmente al equipo con sede en Brackley (Gran Bretaña), que se había estado preparando durante 2 años para este momento; se habló de que Honda había invertido, antes de empezar la temporada, 70 millones de dólares en el monoplaza del 2009, y el propio Jefe de Equipo, Ross Brawn, estaba convencido de haber construido un coche ganador. Por ello, ante la decisión del fabricante de abandonar la competición, Brawn apostó por el proyecto y negoció la compra del equipo.



La decisión no era fácil, pues aunque Honda no exigía ningún precio por el equipo el comprador debía garantizar la permanencia del mismo durante toda la temporada, algo que difícilmente un particular como Ross Brawn podía hacer. Finalmente se adoptó una decisión de compromiso: Brawn asumiría los costes de gestión del equipo durante toda la temporada, salvo los de personal, que serían sufragados por Honda. El acuerdo satisfacía a las dos partes, a Brawn porque podría hacerse cargo del equipo a un coste asumible a la espera de la llegada de patrocinadores, y a Honda porque se evitaba el coste social y de imagen de despedir a todos sus trabajadores de F1 por un coste inferior, al ser el monto total del salario anual inferior a la indemnización por despido que debería haber afrontado. De esta manera, Brawn se convertía en dueño del monoplaza construido por Honda para el 2009, salvo que el motor ya no podría ser suministrado por Honda, que cerraba sus instalaciones dedicadas a la F1. De ahì que Ross Brawn llegara a un acuerdo con Mercedes para el suministro de motores para la temporada 2009; el ingeniero sabía el monstruo que tenía entre sus manos y necesitaba dotarle de un corazón acorde a sus posibilidades.



La competición se convirtió en una auténtica exhibición del equipo Brawn GP, que merced a un novedoso sistema de doble difusor conseguía un agarre en curva muy superior al de sus rivales; no fue el equipo Brawn el único que se presentó en el primer GP del año con esta idea, pues tanto Williams como Toyota también lo hicieron, pero ninguno de su monoplazas logró las prestaciones del BR001. Sin embargo, desgraciadamente los resultados económicos del equipo Brawn no iban parejos con los deportivos; su monoplaza seguía tan blanco de patrocinadores como el primer día y sólo habían conseguido el apoyo del grupo Virgin, pero se trataba de un patrocinio bastante escaso y que se negociaba casi carrera a carrera. 

Así que en el verano del año 2009 se filtró que el equipo Brawn GP había incumplido alguno de los plazos de pago del motor Mercedes que estaba utilizando; la casa Mercedes renegoció las condiciones de pago, pues para entonces se preveía con grandes posibilidades de acierto que el equipo Brawn sería campeón tanto del Mundial de Constructores como del de Pilotos y no se quería perder la oportunidad de coronarse. Pero lo cierto es que al término del año 2009 Ross Brawn no había conseguido demasiados patrocinadores adicionales y se encontraba en manos de Mercedes.



Así las cosas, Norbert Haug, el Director de Mercedes Motorsports (la filial deportiva de Mercedes), se encontraba al término del año 2009 con la posibilidad, por un lado, de comprar el 60% restante del equipo McLaren para transformarlo en Mercedes GP, lo que suponía una fuerte inversión de dinero, o por otro lado negociar la compra de Brawn GP, equipo que acababa de proclamarse bicampeón y que le debía una importante suma por el uso de sus motores. 

El carácer racional del alemán se impuso y decidió vender el 40% que aún mantenía en McLaren y con ese dinero afrontar la compra y puesta en marcha de Mercedes GP sobre la base del equipo Brawn; nunca se han hecho públicos los términos del acuerdo de compra entre Brawn y Mercedes, pero sospecho que por el 40% de McLaren Haug consiguió suficiente dinero como para comprar el 100% de Brawn y afrontar el fichaje de nuevos pilotos ante la marcha de Jenson Button y Rubens Barrichello.



De esta manera, podemos decir que en este momento nace la escudería Mercedes GP, más como heredera de la antigua Honda que de la antiquísima Mercedes. De la segunda, mantiene el nombre y el color plata de la carrocería, mientras de la primera mantiene la fábrica en Brackley, aunque correrá con licencia alemana, el equipo humano, liderado por Norbert Haug pero con Ross Brawn como Director Técnico, y el monoplaza. También heredó del equipo Brawn la falta de patrocinadores, pues recibió la carrocería blanca como la nieve toda vez que el patrocinador Virgin había adquirido el equipo recién admitido en la F1 Manor GP, y por fin los dos pìlotos del año anterior a las órdenes de Ross Brawn habían decidido cambiar de aires, Button hacia McLaren y Barrichello hacia Williams. En ese renglón de pilotos y patrocinadores el equipo estaba ciertamente por hacer.



Y puestos a hacer, Haug tenía claro que Mercedes no podía volver a la F1 como cualquier otro equipo, Mercedes tenía que convertirse en la referencia del modo alemán de hacer las cosas. Y empezaría el equipo por sus cimientos, buscando patrocinadores. Pronto pudo anunciar el fichaje de la petrolera malasia Petronas como principal socio comercial, hasta el punto de que el equipo se inscribió como Mercedes GP Petronas, heredando así el patrocinio de su máximo rival, BMW. Gol por toda la escuadra de Norbert Haug a su colega Mario Theyssen, que se retiraba del Mundial dejando sin patrocinadores al continuador de su equipo, Sauber.



En cuanto a la búsqueda de pilotos, Haug tenía claro que debían ser alemanes. Tantearon a Vettel, que prefirió mantenerse fiel a Red Bull, y después fueron a por Nico Rosberg, la otra gran promesa alemana, que sí aceptó su oferta; junto a él quisieron fichar un piloto con experiencia y se dirigieron en primera instancia a Nick Heidfeld, pero el fichaje bomba, para ellos y para toda la F1, fue el de Michael Schumacher. 

El heptacampeón había sido tentado por Ferrari en el 2009 para reemplazar a Massa en la segunda parte de la temporada debido al grave accidente sufrido por el piloto brasileño en el GP de Hungría de aquel año. Michael se preparó para aceptar el reto, pero a última hora desestimó el puesto, al parecer por no encontrarse en la forma física adecuada; pero el intento ahí quedó y no pasó desapercibido para Ross Brawn, viejo amigo y Director Deportivo de Schumacher en sus mejores épocas en Benetton primero y Ferrari después. Ross contactó con el piloto, le hizo una oferta... y Michael aceptó; con tiempo por delante para prepararse físicamente, se veía capaz de volverse a subir a un monoplaza y ser competitivo.



Se habló en aquel entonces de cantidades de dinero estratosféricas para el piloto, pero lo que no se dijo es que la sola presencia de Michael llenó el monoplaza de Mercedes de anuncios cuando aún no se sabía si podría disputar la temporada: la bebida energética Monster, el banco suizo MIG, la compañía de software líder en inteligencia artificial Autonomy, el fondo de inversión de Abu Dabi AAbar, las gafas Ray-Ban o el propio servicio postal alemán, entre una docena de empresas. Hasta cierto punto y de forma irónica podríamos considerar a Michael Schumacher un piloto "de pago", con la única diferencia que el gran campeón no tuvo que mover un dedo, su palabra de competir bastó para que Haug lograra los patrocinios pertinentes.

Y en esos patrocinadores Haug ha sentado los cimientos que soportarán el edificio de Mercedes GP en los próximos años; sin duda el fichaje de Michael Schumacher ha supuesto a nivel mediático y publicitario mayor importancia y presencia para el equipo que la propia compra del monoplaza bicampeón del año anterior, con toda su fábrica y equipo humano incluido.

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