martes, 12 de febrero de 2013

GRANDES CAMPAÑAS - LOS "FAB FIVE" DE MICHIGAN (1991-1993)



QUINTETO DORADO: A LAS PUERTAS DEL ÉXITO


En la historia del baloncesto hay equipos que por su talento, espectacularidad, dominio y logros han pasado a la historia. Quintetos titulares que uno repite de carrerilla a pesar del paso de los años, y que pasan de generación a generación aumentando su leyenda. Éste es el caso que vamos a tratar en éste artículo, posiblemente el mejor equipo universitario de todos los tiempos, los “Fab Five” de Michigan integrados por Jalen Rose, Jimmy King, Ray Jackson, Juwan Howard y, cómo no, Chris Webber.

Chris Webber y los Wolverines de la Universidad de Michigan fueron un talentoso y brillante equipo de baloncesto universitario. El quinteto inicial se conoció como los “Fab Five” (Los cinco fabulosos), un grupo realmente fabuloso de jugadores que habían llegado a Michigan como novatos en el año 1991. Hicieron todo el camino hasta la final del campeonato de la NCAA como novatos, sólo perdiendo en la final ante un equipo con más tablas como la Universidad de Duke que defendía el título conseguido en la temporada anterior. 

En aquella final del año 1991, el joven equipo de Michigan daba la sorpresa colándose en la final de la NCAA contra pronóstico con un jovencísimo equipo y trataría de llevarse el título ante el potente equipo de Duke que llegaba a la final con 33 victorias y sólo 2 derrotas en todo el año. El descaro de la juventud no pudo con los Blue Devils y el equipo formado por Christian Laettner, Grant Hill o Bobby Hurley entre otros arrollaba a los Wolverines por 71-51 privándoles del título.

Como jugadores de segundo año, los Fab Five lo consiguieron de nuevo en la temporada 1992-93, recorrieron de nuevo el camino hacia el título de la NCAA contra otro experto equipo, esta vez el de la Universidad de Carolina del Norte. El dolor de la derrota ante Duke el año anterior aún estaba fresco en las mentes de Webber y los Wolverines cuando salieron en tromba del vestuario, liderados por Chris, gritando, chillando, jurando que esta vez ganarían.

Con sus compañeros de equipo corriendo tras él, como un boxeador con su séquito, Webber encabezando a Michigan en el campo, aullando, "Vais a perder este partido". Prepotente y arrogante, Webber estaba determinado a tomar la iniciativa y llevar a su equipo al campeonato. No parecía que fuese a ser de otra forma.

La historia del deporte solo recuerda a los ganadores. Ocurre en el 99 por ciento de los casos. Pero toda regla tiene su excepción. En estos días se cumplen 20 años de un equipo al que los aficionados al basket recuerdan por su calidad aunque jamás ganase título alguno. En pleno March-Madness del baloncesto universitario americano se recuerda la personalidad, el modo de jugar y la historia de cinco chavales apodados “The Fab-Five”.

La Universidad de Michigan tuvo la fortuna de juntar una generación de jugadores tan talentosa como rebelde allá por la temporada 91-92. Los Wolverines disfrutaron en un mismo cinco de Chris Webber, Juwan Howard, Jalen Rose, Ray Jackson y Jimmy King. Cinco novatos dotados de la magia de Copperfield, Talento en estado puro. También rebeldía afro-americana a flor de piel. Gente sobrada de juego y unos “sobrados” también de carácter.
Ese quinteto de novatos arrasó a todo el que se le puso por delante en aquella temporada hasta llegar casi sin despeinarse a la final universitaria. Pero en el primer año el talento sobre todo de Rose y de Webber no les fue suficiente. Un equipo tan experimentado en partidos decisivos como Duke les privó del titulo en la final. Pero los “Fab-Five” intentarían resurgir con más fuerza y más clase la temporada siguiente.

Rose, Jackson, Webber, King y Howard lo tenían claro. Su temperamento clamaba venganza. Al año siguiente fueron un espectáculo tanto fuera como dentro de la pista. Todo eran gestos. Insurrección y calidad. La clase de unos globertrotters universitarios. Gracias a su impresionante tirón se empezaron a imprimir los nombres en la trasera de las camisetas universitarias. La gente quería no “las” camisetas sino “sus” camisetas. De esos 5 que escuchaban hip hop cuando nadie tenia ni idea como sonaba esa música. De esos 5 que jugaban con calcetines negros, pantalones hasta la rodilla y zapatillas negras rompiendo la disciplina de una liga hasta entonces tan pulcra como la NCAA. Ellos lograron que su estética revolucionaria fuera menos comentada que su juego.

Con más experiencia y la misma capacidad de jugar un basket diferente, los cinco pusieron a su equipo en la final universitaria. Esta vez su rival era Carolina del Norte. Michigan salia a la cancha con un Webber escupiendo a voces a sus rivales la derrota segura. La historia que le abriría la puerta de la NBA después, esa noche le cerraría la boca.

Muchos dicen que si “el mejor quinteto de la historia de la NCAA”, que si “sobrevalorados, no ganaron nada” o que si “rompen con las reglas del honor del baloncesto en su esencia”.
Todo esto puede ser cierto o no, pero nadie niega que hicieron cambiar la percepción del baloncesto, tanto estetica como estratégicamente hablando.

A nadie se le había ocurrido o por lo menos no se había atrevido a llevar calcetines negros o pantalones cortos por encima de las rodillas y más anchos en una liga tan disciplinada como la universitária norteamericana. Ningún entrenador se había atrevido antes a alinear a cinco novatos en un quinteto universitário y con tan buen resultado.

Estuvieron a punto de ganarlo todo, pero no lo consiguieron, quizás porque les faltaba ese último peldaño que se llama “equipo”, o simplemente mala suerte, pero nadie en la historia del baloncesto contemporáneo se olvida de quienes comenzaron con esta revolucíon, uno es Michael Jordan, los otros son los fabulous five de Michigan.



Clip - partido completo de Finales 1992 vs. Duke:








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