martes, 12 de febrero de 2013

GRANDES JUEGOS - MICHIGAN vs. NORTH CAROLINA (Final Universitaria NCAA, 1993)



CHRIS WEBBER, DE HÉROE A VILLANO


5 de abril de 1993. Michigan tiene el control del campeonato de la NCAA, liderando el partido por 67-63 con 4:32 por jugar. Entonces el partido da un vuelco cuando Donald Williams anota un triple. El tempo del partido cambió en el momento en que el lanzamiento tocó el fondo de la red.

Jalen Rose perdió el balón en el otro campo y Derrick Phelps contraatacó y anotó una bandeja que daba el dominio a Carolina del Norte por 68-67. En la siguiente jugada, Rose lanzaría a canasta sin tocar aro, con la posesión de nuevo para la UNC Gerge Lynch recibió en el poste y anotó de nuevo, tres arriba para los Tar Heels.

Tras una nueva pérdida de Michigan, los Wolverines trataron desesperadamente de llegar al minuto final con un marcador apretado, pero el pívot Eric Montross machacó el aro de la abierta defensa tras un pase de Lynch para colocar el 72-67 a falta de 58 segundos por jugar.

Michigan respondió con un tiro de seis metros de Ray Jackson, bajando la desventaja a un 72-69 con 46 segundos aún en el cronómetro. Michigan entonces solicitó un tiempo muerto – el último que les restaba. Los equipos prepararon sus estrategias - Dean Smith y los Tar Heels en un lado, Steve Fisher y los Wolverines en el otro. Cuando Michigan rompe el corro para volver a la pista, Fisher grita a sus jugadores, "Recordad, ¡no quedan tiempos muertos!" Casi inmediatamente, Brian Reese pierde la pelota en la siguiente posesión, y tras un fallo en el tiro de Rose, Webber captura el rebote con fiereza y anota para poner el 72-71 en el marcador con 36 segundos aún.

En la siguiente posesión de Carolina del Norte, Pat Sullivan recibe una falta. Anota el primer tiro libre, colocando a su equipo 2 arriba, pero falla el segundo. Webber – de nuevo – captura el consigue el rebote. Entonces, justo cuando va a pasar el balón, incomprensiblemente los bases de Michigan pasan a campo contrario dejando que sea el mismo Webber el que suba la pelota.

Confusamente, Webber intenta brevemente solicitar tiempo muerto. Increíblemente ninguno de los árbitros lo ve. Chris tiene tiempo de sobra - 20 segundos – pero corre hacia la pista de ataque como si apenas quedasen unos instantes en el reloj. Durante este tiempo comete pasos de salida antes de iniciar el bote de avance. De nuevo, ninguno de los árbitros señala nada, haciendo que todo el banquillo de Carolina del Norte se levante como un resorte señalando y gritando.

Con la confusión reinante en las filas de los Wolverines, ninguno de los bases acudió en ayuda de Webber cuando superó el medio campo y recibió el dos contra uno defensivo. Acorralado en la esquina, Webber se detiene buscando ayuda. Michigan está totalmente en estado de shock, apenas les quedan 11 segundos por jugar.

Dándose cuenta de que está atrapado por Lynch y Phelps justo frente al banquillo de Michigan, y sabiendo que sus compañeros no tenían idea de qué hacer, Webber se detiene, mira a su alrededor un instante, y entonces, inexplicablemente, une sus manos para formar una “T”, solicitando tiempo muerto.

Todo el banquillo de Michigan gritó al unísono, "¡No! ¡No quedan tiempos!". Más tarde el alero de Michigan, James Voskuil comentaría, "Web pensó que decíamos, “¡Tiempo muerto!”. Lynch uno de sus rivales aquél día que provocó ese dos contra uno dijo: "sonaba como si el banquillo de Michigan estuviese gritando, '¡Tiempo muerto, tiempo muerto!" El resultado fue una falta técnica en contra de Michigan. Donald Williams fue el encargado de ir a la línea. Con gran frialdad anotó ambos tiros libres, ampliando la ventaja de Carolina del Norte hasta los 4 puntos, una ventaja prácticamente irremontable dado que además los Tar Heels disponían de la posesión. El balón fue hacia Williams de nuevo, recibiendo otra falta. El banquillo de la UNC estalló de alegría cuando Williams anotó de nuevo los tiros libres, sellando de esta forma el título.

Cuando sonó la bocina que indicaba el final del partido, los jugadores de Michigan permanecieron inmóviles, aún sin creer lo que había sucedido, alrededor de la imponente figura de Webber, que palidecía por momentos. Rose llevó sus manos a la cabeza con un gesto de dolor.

Webber con lágrimas de rabia y dolor corriendo por sus mejillas sólo acertó a decir, "Le he costado a nuestro equipo el partido". Se secó lentamente sus mejillas, incapaz de comprender que él, la estrella del equipo, el líder de esta generación, el tipo que valientemente presumiera antes del partido que no había forma de que cayesen derrotados, había cometido el más grave de los errores, costándole así el campeonato a su equipo.



Clip - juego final completo:

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