jueves, 14 de febrero de 2013

PERFILES - MICHAEL SCHUMACHER (1969-) //FUERZA SCHUMI//






NACIDO PARA GANAR



Nacido en Hurt Hermuelhlheim (3 de Enero de 1969) Michael Schumacher fue siete veces campeón del mundo y es considerado el dominador indiscutible de la especialidad de los últimos tiempos. En 1994 consiguió su primer título mundial, convirtiéndose a los veinticinco años en el más joven campeón de la categoría reina del automovilismo, con dieciséis días menos que el brasileño Emerson Fittipaldi. Si bien su rècord serìa posteriormente eclipsado por Fernando Alonso (2005) y Sebastian Vettel (2010)

Hijo del propietario de una pista de karts, a los cuatro años su progenitor le regaló un coche de pedales y, poco después, le acopló un pequeño y viejo motor. Michael Schumacher practicó con aquel artefacto durante un tiempo, hasta que su padre le regaló un kart de verdad, con el que a los quince años se proclamó campeón júnior de Alemania. Luego ganó otras muchas competiciones de esta categoría, como los campeonatos de Alemania y de Europa sénior en 1987.


En 1988, con un monoplaza, fue campeón de la fórmula Koning alemana. Los éxitos (ganó l0 de 11 carreras) lo apartaron de las aulas, y se empleó en el taller mecánico del concesionario Volkswagen de su ciudad natal. Aquel mismo año compitió en la fórmula Ford 1.600, consiguiendo el segundo puesto en el Campeonato de Europa y el sexto en el del Mundo.


En 1989 ascendió a la fórmula 3, campeonato en el que sólo fue superado por su compatriota Karl Wendlinger. Aquellos buenos resultados le sirvieron de carta de presentación para entrar en Junior Team de Mercedes, escudería a la que representó en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos en 1990, formando pareja precisamente con Wendlinger, a quien superó en victorias.


En 1991 debutó en la fórmula 1, en el Gran Premio de Bélgica, con el permiso de Mercedes. Sólo disputó aquella carrera con el equipo irlandés, pues el director del aún flamante equipo Benetton, Flavio Briatore, con quien formaría un dúo excepcional, lo fichó para la escudería italiana, donde tuvo que vérselas con el tricampeón brasileño, Nelson Piquet. El alemán llegó a superar al brasileño en algunos entrenamientos, pero la falta de experiencia le pasó factura en algunas carreras, consiguiendo sólo cuatro puntos en seis Grandes Premios. Aun así, Briatore afirmó sin titubeos: «Es lo que buscaba, un joven, muy joven piloto ambicioso. Será campeón».


Luciano Benetton se había hecho cargo de la escudería automovilística en 1989. Algunos creyeron que sólo se trataba de un capricho del empresario de la moda, pero en cinco años su monoplaza nubló la magia de los coches clásicos: McLaren, Williams o Ferrari. El secreto, unos 8.000 millones de pesetas de presupuesto anual y doscientos empleados que trabajan a ritmo de alta tecnología en la ciudad británica de Enstone, cerca de Oxford. Entre los técnicos destacan Tom Walkinshaw, antiguo director de Jaguar, y el mánager del equipo, el español Joan Villadelprat.


El aterrizaje de Schumacher en Benetton frustró los planes de Mercedes, que ambicionaba un retorno triunfante al circuito. La marca de la estrella quería formar pilotos germanos. Con este objetivo había desarrollado un minucioso plan de trabajo para seleccionar a los más dotados y formarlos en todos los aspectos. Y Schumacher no debió de perder el tiempo mientras estuvo allí, como lo reflejan estas palabras de agradecimiento: «Me encantaría ser un día su primer piloto. Como alemán, si estuviera libre, me haría muy feliz unirme a ellos para trabajar en un proyecto serio con garantías de éxito».


En 1992, al conseguir su primera victoria en el circuito belga de Spa Francorchamps, donde había debutado un año antes, se perfiló ya como el probable campeón del futuro. Tenía veintitrés años, y antes, sólo Jacky Icks y Bruce McLaren habían conseguido un éxito tan precoz. Acabó el año en tercer lugar de la clasificación general, con cincuenta y dos puntos, después de subir al podio en siete ocasiones. Sin embargo, al año siguiente aún no confirmó las expectativas, y terminó en cuarta posición de la general, con una victoria en el Gran Premio de Portugal.


Al iniciarse el campeonato de 1994, Schumacher fue considerado como el único opositor capaz de batir a Senna, apreciación que confirmó al ganar las dos primeras carreras, en São Paulo y en TI Aida. El alemán llegó a distanciarse veinte puntos del brasileño, pero el gran duelo que, según todos los indicios, ambos iban a dirimir hasta la última carrera pasó a la historia a las 14.17 horas de aquel fatídico 1 de mayo, cuando Senna, que comandaba el Gran Premio de San Marino, se estrelló contra un muro nada más tomar la curva de Tamburello. El automovilismo mundial perdía a su ídolo más carismático, y Schumacher, casi al mismo tiempo, pasaba de aspirante a heredero. La muerte de Senna le dejaba el camino expedito y consiguió ocho victorias en otros tantos Grandes Premios.

Como sìntoma de su irresistible ascensión, es el arquetipo del piloto moderno: mantiene la cabeza fría y demuestra una madurez impropia de su edad. Lleva una vida ordenada en todo, desde el régimen alimentario hasta la preparación física, y dosifica su presencia en actos sociales. Superó en pocas semanas el shock que le produjo la muerte de su ídolo, y quizás esa seguridad en su buena estrella («No sirve de nada angustiarse con el riesgo de perder la vida, sobre todo en plena carrera», ha dicho) y la aceptación del destino («Mi muerte vendrá cuando esté escrita») es lo que le permite desafiar los límites con absoluta insolencia: «Rodar al límite es algo especial, cuando sientes que el coche va perfecto. La sensación que te da es un sentimiento maravilloso de autosatisfacción».

Si como piloto es un dechado de virtudes, a nivel humano su comportamiento está envuelto en la polémica desde sus comienzos. Siempre alegre y extrovertido, parece más un latino que un germano, pero su engreimiento y su carácter altivo le ha perjudicado en sus relaciones con sus colegas de profesión e incluso con los periodistas alemanes, incluso en la etapa màs madura de su trayectoria.

Desde que firmó un contrato de 2.400 millones de pesetas anuales con Benetton en 1994, pudo satisfacer todos sus deseos: viaja en un reactor privado, en su garaje tiene un Bugatti, un Mercedes, un Ferrari y un Ford Scorpio, mientras que en el puerto de Montecarlo, donde ha fijado su residencia, ya se balancea su segundo yate. Su figura, perfilada con muchas horas de preparación física en el gimnasio, comenzó a hacerse familiar en las portadas de las revistas.


En 1995 repitió triunfo con Benetton y un año más tarde fichó por Ferrari con el objetivo de relanzar el palmarés de la mítica marca italiana. Estuvo durante cuatro años a punto de lograr el triunfo, pero por una serie de razones (entre ellas un accidente en 1999 en el que se fracturó las dos piernas) tuvo que resignarse a acumular victorias parciales, mientras la fortuna del tìtulo se le negaba en manos de rivales como Damon Hill, Jacques Villeneuve y Mika Hakkinen.

Tanto sacrificio tuvo su rèdito hasta que, finalmente, en el año 2000, se proclamó campeón del mundo, algo que no lograba Ferrari desde 1979. En 2001 no sólo ganó nuevamente el campeonato, sino que obtuvo su victoria número 52 en Grandes Premios y batió el récord que hasta entonces ostentaba el piloto francés Alain Prost. De forma unánime, Schumi logró el reconocimiento internacional como mejor piloto de la historia, una auténtica leyenda situada a un peldaño del histórico Fangio, el piloto argentino que en la década de los cincuenta fue cinco veces campeón del mundo; una gesta sólo al alcance del "Barón Rojo" de la Fórmula 1. Camino de emular a Fangio, Schumacher comenzó el Campeonato del Mundo 2002 con una clara victoria en el G.P. de Australia, la número 54 de su cuenta particular y la tercera consecutiva en el circuito de Melbourne. 

Después sólo necesitó disputar diez pruebas más, en las que logró otras siete victorias (Brasil, San Marino, España, Austria, Canadá, Gran Bretaña, Francia), dos segundos puestos (Mónaco, Europa) y un tercero (Malaisia), para proclamarse pentacampeón mundial. Igualó así el récord de Fangio pero además logró el título a seis pruebas del final del campeonato y arrebató a Nigel Mansell la marca conquistada en 1992 cuando el británico fue campeón a falta de cinco carreras. Schumi volvìa a escribir los libros de rècords històricos de la Màxima Categorìa y expresaba en pista una contuntencia nunca antes vista en casi 60 años de competiciòn.

El arranque del Mundial 2003 resultó más irregular de lo esperado para el piloto alemán que no logró subir al podio en los dos primeros G.P. del año y, en el tercero, abandonó el circuito; una circunstancia que no protagonizaba desde muchas carreras atrás. Todo cambió en San Marino, cuarta cita del campeonato, donde Schumi logró un triunfo especialmente emotivo pocas horas después de conocer el fallecimiento de su madre en Colonia. Con un golpe soberano de autoridad, también fue primero en Montmeló y en el G.P. de Austria y comenzó a fraguar la consecución de su sexta corona mundial. 

Volvió a subir a lo más alto del podio en Canadá y, pese a no demostrar la hegemonía de otras temporadas, el piloto de Ferrari se ocupó de puntuar en todos los G.P. para mantener la regularidad necesaria en todo aspirante al campeonato. Dos triunfos consecutivos en Italia y Estados Unidos colocaron a Schumi a un solo punto del título; una posición de privilegio para convertirse en el piloto más laureado de la historia. Todo debía dirimirse en el Gran Premio de Japón, última cita de la temporada, y en el circuito asiático el Barón Rojo cumplió su cometido: fue octavo y sumó a su casillero el punto que le otorgaba el sexto campeonato del mundo de su carrera; los cuatro últimos de manera consecutiva.

El 29 de agosto de 2004 sumó un nuevo título mundial a su palmarés, el séptimo, a falta de cuatro pruebas, tras lograr el segundo puesto en el Campeonato de Bélgica, por detrás de Raikkonen. Con un inicio fulgurante, con victoria en las cinco primeras pruebas, Schumacher sumó un total de trece victorias (Australia, Malaisia, Bahrein, San Marino, Montmeló, Nürburgring, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica y Japón) y 148 puntos, 34 por encima del segundo clasificado, Barrichello. Con otra temporada arrolladora, destacan además sus nueve poles, marcas todas que acreditan un excelente año y que encumbran aún más al piloto de Hürt-Hermülheim como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.

Pero la hegemonía del llamado Káiser de la Fórmula 1 acabaría en la 2005, donde tomarían protagonismo los integrantes de una nueva generación de pilotos, Fernando Alonso y Kimi Räikkönen, en los equipos Renault F1 y McLaren, respectivamente. Schumacher fue superado por ambos rivales durante ese año por problemas del monoplaza, carente de competitividad en 2005. Michael dijo que aquella fue su peor temporada desde que se incorporó al equipo italiano en 1996.

La temporada 2006 no pudo empezar mejor para él y para Ferrari, después de los malos resultados de 2005, ya que en el primer gran premio, disputado en Bahréin, consiguió su pole position número 65, igualando así el récord histórico de Ayrton Senna, uno de los pocos que el Kaiser de Maranello aún no había logrado alcanzar.
Un mes después en el circuito de Nürburgring ganaría el Gran Premio de Europa, la victoria número 86 para el alemán. El 10 de septiembre de 2006, tras ganar el Gran Premio de Italia, su triunfo número 90, anunció su retiro de la competición al término de la temporada 2006.El 8 de octubre de 2006, liderando el Gran Premio de Japón y a falta de 17 vueltas para finalizarlo, sufrió una rotura de motor después de 6 años desde la última vez que le había sucedido. La fiable Ferrari parecìa vulnerable.

El 21 de octubre de 2006, en las pruebas de clasificación del Gran Premio de Brasil, un problema con la bomba de alimentación de su monoplaza le llevó a abandonar la última sesión de clasificación, quedando relegado a la décima plaza. En la carrera sufrió un pinchazo tras haber pasado por encima de los restos del coche de Nico Rosberg y fue relegado a la última posición, ya que debió dar casi una vuelta completa al Autódromo José Carlos Pace con el neumático reventado. 

Sin embargo, tras reparar la rueda y quedar a sólo unos segundos de ser rebasado por el líder de la carrera, logró adelantar dieciocho posiciones. Terminó 4º en la que fue su última carrera como piloto de esta categoría, no pudiendo arrebatarle el campeonato a Fernando Alonso, pero protagonizó una actuación memorable, con un ritmo infernal y realizando varios adelantamientos.[16] Schumacher logró con la Scuderia Ferrari ganar cinco veces consecutivas el Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula 1, un récord que aún no ha sido igualado por ningún otro piloto en la historia de la Fórmula

El 23 de diciembre se hace oficial el regreso del Käiser a la Fórmula 1, fichando por la escudería Mercedes GP inicialmente por 3 años, y con un sueldo de 7 millones de euros. En Bahréin  sale 7° y acaba 6° en la carrera; el alemán acusaba la inactividad de tres temporadas mostrando altibajos en su conducciòn. En Melbourne sale de nuevo 7° pero en la salida es tocado por Fernando Alonso, y Schumacher tuvo que cambiar el alerón; al final, acabó 10°, luego de una lucha por el último punto con Jaime Alguersuari. 

En Sepang sale 8°, pero en carrera sólo duró 9 vueltas ya que se le saltó de la rueda una tuerca mal apretada, obteniendo su primer abandono de la temporada. En España firma su mejor carrera del año acabando en 4ª posición y en Mónaco fue sancionado por adelantar a Fernando Alonso con el Safety Car en pista. Durante las siguientes carreras, Schumacher puntúa con cierta regularidad, pero siempre en los puestos bajos, excepto en Turquía y en Corea, donde iguala el cuarto puesto conseguido en Montmeló. Finalmente, termina la temporada en Abu Dhabi accidentado en la primera vuelta, con un balance final de tan sólo 72 puntos, habiendo conseguido su compañero Nico Rosberg 142, prácticamente el doble.

En 2011, pese a que Mercedes es incluso menos competitivo que en la temporada anterior, Schumacher mejora su rendimiento y se acerca mucho más al de Nico Rosberg. De nuevo con un 4º puesto como mejor resultado personal y del equipo, Michael consiguió sólo 13 puntos menos que su compañero. Schumacher vuelve a conducir para el ahora equipo Mercedes AMG en la temporada 2012 de Fórmula Uno, junto a Nico Rosberg. En el Gran Premio de Australia, Schumacher clasificó en la cuarta posición y subió al tercer lugar en el inicio de la carrera, que mantuvo hasta que sufrió un fallo de la caja de cambios terminal en la vuelta 11. En la segunda carrera, en Malasia, Schumacher se clasificó tercero, pero sólo logró reunir un punto después de haber sido golpeado por detrás en la primera vuelta de la carrera por Romain Grosjean en condiciones de lluvia. 

La cuarta carrera fue en Bahrein. Schumacher sufrió con un defectuoso mecanismo de DRS en la calificación, que se vio agravada por una penalización por un reemplazo de la caja de cambios. Empezó a 23° en la parrilla, y acabó en 10ª posición. En clasificación del GP de Mónaco logró la pole position, pero salió en sexta plaza debido a una sanción por provocar un choque en el GP de España, y terminó abandonando la prueba. La mala suerte de Schumacher parece haber acabado para el Gran Premio de Europa celebrado en Valencia, donde obtuvo su primer podio desde que volviera a la F1 en 2010 y habiendo pasado 6 años desde la última vez que se subió al ùltimo cajón del podio.

El anuncio de la contratación de Lewis Hamilton por parte de Mercedes-Benz para 2013 deja a Michael sin volante. Pocos días después, Schumi confirmaba su retirada definitiva de la competición. El circuito de Interlagos, epicentro del Gran Premio de Brasil, la última carrera de la temporada del Mundial de Fórmula Uno (y escenario de su primer retiro en 2006) fue testigo de un legado que deja el heptacampeón Michael Schumacher para su joven compatriota Sebastian Vettel, una nueva estrella que se consagra en el automovilismo. 

Schumacher supo conjugar su talento innato con un sabio manejo de su figura publicitaria para convertirse en una perfecta maquina de ganar. Su arrogancia le hizo coquetear con la controversia casi de forma constante, y su pilotaje extremo casi siempre al borde del reglamento le jugò peligrosos deslices que lo colocaron en el frecuente ojo de la polèmica. 

Sin embargo, gracias a su incansable perfeccionismo, talento inagotable, determinaciòn a toda costa y un espìritu competitivo sin lìmites, Schumi deja tras si la trayectoria màs exitosa, polèmica y prolongada que la categorìa haya visto. Una determinación sin igual en el deporte y una preparación física insuperable fueron parte de la clave de su éxito. Una máquina perfecta de ganar, dueña de un hambre de victorias propia de los elegidos.


Estadìsticas:

Trayectoria en F1: (19 temporadas)

-Bennetton (1991-1995)
-Ferrari (1996-2006)
-Mercedes (2010-2012)

FICHA TÉCNICA:

Nacionalidad: Alemana
Nacimiento:   3 de enero de 1969 (45 años)
              Hürth-Hermülheim, Alemania Occidental
Retiro:       2012
Campeonatos mundiales: 7 (1994, 1995, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004)

Primera carrera: Gran Premio de Bélgica de 1991
Primera victoria:Gran Premio de Bélgica de 1992
Última victoria: Gran Premio de China de 2006

Última carrera:  Gran Premio de Brasil de 2012

307 grandes premios
68 poles 
77 vueltas rápidas
91 victorias
7 títulos mundiales

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