sábado, 2 de febrero de 2013

PERFILES - SUGAR RAY ROBINSON (1921-1989)






EL MEJOR LIBRA POR LIBRA



Único exponente de la clase realmente superlativa en el boxeo es su puglista más completo, Ray Sugar Robinson.   La grandeza absoluta en fistiana nacido como Walker Smith (5-3-1921, Detroit; 4-12-1989, California), creció en Nueva York y llegó a convertirse en leyenda. 

  Durante una visita, en 1939, al Salem Crescent Gym de la Gran Manzana, el escritor Jack Case le comentó al trainer de la instalación, George Gainford, mientras observaba a un adolescente y larguirucho peleador sepia que hacia “shadow-boxing”, “ese que tiene ahí se mueve suave, yo diría que dulcemente…”; lo que Gainford reafirmó con, “sí, dulce como el azúcar”.  
       A Walker lo apodaban Smitty; pero, una noche, para poder pelear, necesitó la tarjeta de otro boxeador del club de nombre Ray Robinson, a partir de ese momento, ese sería el nombre del más grande pugilista jamás visto: Ray “Sugar” Robinson, al cual la exageración que inventó el plumífero castrista del libelo Granma, Elio Menéndez, para Kid Chocolate, “El Boxeo Soy Yo”, le queda a la medida mejor que a nadie
       Robinson no tuvo filtraciones viciosas en su línea de combate, su mano izquierda,  la mejor vista jamás, de pureza increíble a la hora de utilizarla en gancho, en swing o en jab. El mejor trabajo de pies de la historia del boxeo y su velocidad de manos y de desplazamiento en el capítulo de los más rápidos posibles; noqueaba con la técnica del pegador, combinando, pero tenía anestesia en los golpes, por lo que podía liquidar inclinando el tronco hacia atrás (muy peligroso y copiado por Alí), o retrocediendo. Este individuo era la magia del boxeo. 
   
 Imbatible en sus primeras 40 peleas, fue en la # 41, contra Jake LaMotta, que perdió la primera por decisión a 10 rounds. Después sometería al Toro del Bronx 4 veces como desquite.    Cuando se coronó campeón mundial welter exhibía un récord de 132 ganadas y una sola perdida (contra LaMotta) y 85 nocaos propinados. El legado y la trascendencia del boxeador, como derivado de su actividad en el ring, le presenta como uno de los primeros afro-americanos en convertirse en superestrellas del deporte profesional. Con su nightclub en Harlem, con su cadillac rosado, con su corte de bellezas femeninas, de bailarines, cantantes, barbero y ayudante personal formó parte de la escena neoyorquina en igual medida que Frank Sinatra y el Rat Pack.
       Robinson se hizo profesional después de ganar el torneo Guantes de Oro de 1939 en la división pluma y, el de 1940, en la ligera: en 85 victorias consecutivas como amateur noqueó a 69 oponentes, 40 de ellos en el primer round. Luego de su servicio militar, la actividad profesional del peleador la marcó la rivalidad con el ítaloamericano LaMotta, que comenzó con una brutal decisión a 10 episodios en Nueva York favorable al Profesor y continuó con victoria en la revancha del Toro, que pesó como mediano, mientras Robinson subió como welter.
        Antes de la Navidad de 1946, ganó la vacante de las 147 ½ libras y dominó la división hasta que doblegó por segunda vez al cubano Kid Gavilán, el 11 de junio de 1949, en defensa titular.  Había concluido la verdadera grandeza del boxeador único cuando abandonó la división welter. Después, aunque un 25 % mejor que la oposición que enfrentó, aunque capaz de brindar un espectáculo fuera del alcance de cualquier boxeador, aunque todavía fuera una máquina, no fue igual de virtuoso como peso mediano. En 1950, le ganó la vacante de las 160 libras en Filadelfia al francés Robert Villauneve.  


Luego, y después de casi cinco años, Robinson y LaMotta se reunieron de nuevo en el Estadio Soldirer’s Field de Chicago. La pelea fue competitiva hasta el round 7; entonces el campeón tomó control de las acciones golpeando brutalmente al ítaloamericano que, en el 12, se aguantó hasta de la trusa de Robinson para no caer con el primer knockdown de su carrera. LaMotta respondió malamente a la campana para la vuelta 13; pero, una ráfaga de bombazos que no halló respuesta, obligó al refería a detener lo que se conoce en los anales de Fistiana como La Masacre del Día de San Valentín.
       Esa primavera, el campeón y su corte viajaron a Europa, donde celebraba varias peleas semanales. Pero, el 10 de junio de 1951, Randy Turpin le gana en Londres la faja mundial, interrumpiéndole también su racha de 91 peleas sin derrotas (88-0-2, 1 NC), por decisión en 15 rounds. Robinson regresó a casa y, dos meses después, en Nueva York, ante 61,370 personas reunidas en el Estadio Polo Grounds, recuperó el campeonato en pelea revancha contra Turpin por nocao técnico. El 25 de junio de 1952 iba delante en las tarjetas contra Joe Maxin por la faja light heavyweight en posesión de este, pero 103 grados de calor en Yanqui Estadio lo derrumbaron sin efecto de los golpes del campeón. La severa deshidratación le impidió responder al round 14 y, según se dijo después, estuvo al borde de la muerte.
     Seis meses más tarde anunció su retiro. Los negocios y un lance poco exitoso como bailarín a través de giras costosas, ocuparon los siguientes dos años de la vida del pugilista. Pero, el 9 de diciembre 1955, regresó al boxeo contra el hawaiano Bobo Olson, entonces campeón mundial, al que noqueó en dos asaltos recuperando la faja mediana. Fue su tercera victoria contra el zurdo de Honolulu.
     Si John Updike dijo alguna vez “…el retiro es la muerte…” entonces Robinson murió, deportivamente hablando, un par de veces antes de regresar, quitarle la faja a Olson y pelear los clásicos contra Gene Fullmer y Carmen Basilio. Robinson perdió el campeonato el 2 de enero de 1957 por decisión unánime en 15 rounds, contra Gene Fullmer, en el pleito sufrió una fea herida en el ojo derecho en el asalto # 14. Pero el 1ero. de mayo lo recuperó al noquear al hasta entonces campeón en 5 asaltos en Chicago. Sobre el golpe que le propinó Robinson, Fullmer aseguró: “…me dio con un hook de izquierda que no vi, ni oí ni sentí…”. Brutal y sin compasión frente a sus rivales. 
     El año 1957 lo cerró Robinson con una derrota ante el campeón welter Carmen Basilio, en una furiosa pelea en la que el ítaloamericano terminó con heridas en un ojo y en la nariz, producidas antes del 4to round, pero Basilio se recuperó, regresó y ganó una apretada decisión dividida. Se ha comentado que Basilio habló por todos los boxeadores que odiaban a Robinson cuando dijo: “…nunca va a admitir lo duro que lo golpeé; ni si Dios baja del cielo lo va a aceptar, pero así lo conecté”.
     De parte de Carmen Basilio hacia Robinson hubo animadversión, porque Robinson lo ignoró en mala forma cuando aquel se le presentó, en los pasillos del Garden, para que le firmara un autógrafo para su hijo, entonces le dijo al pequeño, “Te prometo que le voy a patear el trasero a este altanero y equivocado insolente…”. Seis meses más tarde, recuperó el campeonato en una decisión muy apretada en la que le cerró completamente un ojo a Basilio, peleando él mismo con una lesión en la región lumbosacra que le impedía moverse con soltura. Tenía 36 años y era la 5ta. vez que recuperaba el título.
     La próxima pelea titular fue dos años después, contra Paul Pender, que le ganó una controversial decisión en 15 asaltos que quiso demandar George Gainford, lo que impidió el propio boxeador con “Déjalo George, ya lo mejor quedó atrás…”.  En 1965 tuvo que pelear 5 veces en un mes, una de ellas, por solo 1,100 dólares. Las deudas oficiales con el IRS y el IBC lo habían manejado como no pudo ningún boxeador en el ring…el campeón estaba liquidado y, cuando Joey Archer le ganó por decisión a 10 rounds, a los 44 años, se retiró definitivamente del pugilismo.
    Su última aparición pública fue como testigo de la boda de Jake LaMotta. Ya vivía en California con Mllie, su tercera esposa.  Acerca de la calificación de “lo mejor libra por libra” para Robinson, existe la duda de si la frase la inventó Paul Vance, hermano de Dazzy, el pitcher de los Dodgers de Brooklin, o fue otro periodista de la época.
    El 12 de abril de 1989, en Culver City, falleció el único representante, hasta hoy, de lo que se dice que debe ser el boxeo. De Alzhaimer y Diabetes, a los 68 años. Su carrera la avalan 175 victorias, 19 derrotas y 6 tablas con 109 Kos propinados. Robinson sentó las bases del pugilismo moderno con su estilo y clase superiores, representante de la única escuela de boxeo que existe, la americana, que concibe al deporte de los puños como un verdadero arte de detreza.


Fuente consultada:

"El mejor libra por libra significa Ray Sugar Robinson" (por Andrés Pascual para SoloBoxeo.com, Mayo de 2011)


 

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