martes, 19 de marzo de 2013

CIRCUITOS - LAS 500 MILLAS DE INDY (Indianàpolis Motor Speedway, 1950-2007)







En 1947 se constituye en París la nueva Federación Internacional de Automovilismo (FIA), recogiendo el testigo de la extinta Asociación Internacional de Automóvil-Clubes Reconocidos (AIACR), como máximo organismo del automovilismo deportivo a nivel internacional. Ya antes de la Segunda Guerra Mundial las carreras de coches habían proliferado por todo el globo terráqueo, pero tras el conflicto armado se convirtieron en uno de los deportes más seguidos en los cinco continentes. 

Había carreras de todo tipo, sobre asfalto, sobre tierra, de resistencia, de velocidad. Y cada vez se construían más circuitos permanentes donde poder disfrutar de las competiciones cómodamente, tanto para el público como para los corredoresLa máxima categoría de estas carreras, donde participaban los coches más veloces y técnicamente más avanzados, se disputaba sobre asfalto y sus certámenes recibían el nombre francés de Grand Prix. 

A los dos años de su creación, en 1949, la FIA anunció para la temporada siguiente la creación de un Campeonato del Mundo de Grandes Premios, el que sería el primer Campeonato del Mundo de F1. Hasta ese momento los Grandes Premios habían tenido una existencia autónoma; cada Federación Nacional organizaba el suyo y en él se inscribían los coches y pilotos que lo desearan, sin que hubiera continuidad ni relación entre ellos, algo así como lo que serían hoy en día las carreras ciclistas. La creación de un Campeonato del Mundo fue magníficamente acogida, en cuanto garantizaba la competencia de todas las figuras del automovilismo deportivo del momento en cada una de las carreras que lo componían. 
 
La FIA diseñó un primer Mundial de sólo 7 carreras: Gran Bretaña, Mónaco, Indianápolis, Suiza, Bélgica, Francia e Italia. Carreras importantísimas en aquel tiempo, como las de Alemania, España, Argentina, Brasil, México, Venezuela, Marruecos, Sudáfrica, Japón o Australia quedaron fuera en aras de los condicionantes económicos, precisamente para garantizar que el mayor número de pilotos disputaran todas las pruebas. La FIA pensó en un Campeonato sobre todo europeo, en el que se dio entrada a las 500 Millas de Indianápolis como excepción en honor a su ya descomunal importancia en el mundo del motor.

Curiosamente, en aquel primer Mundial de 1950 y a pesar de la gracia hecha con la carrera estadounidense, ningún piloto ni equipo del resto del Campeonato disputó las 500 Millas de Indianápolis, y ninguno de los pilotos y equipos que participaron en la mítica prueba repetiría en otra de las carreras del Mundial, a pesar de su condición de Grand Prix puntuable para la clasificación final. Y más curiosamente aún, la misma paradójica situación volvería a repetirse todos y cada uno de los años en que las 500 Millas de Indianápolis fueron incluidas en el calendario del Campeonato del Mundo de F1, de forma ininterrumpida hasta los años 1959 y 1960 en que se simultaneó en el Mundial las 500 Millas con un específico GP de EE.UU. que se disputaría en los circuitos de Sebring y Riverside. 


En 1961 se puso fin al intento de la FIA de sumar a su proyecto de Mundial al automovilismo estadounidense y las 500 Millas de Indianápolis desaparecieron del calendario del Mundial de la F1, certificándose así la separación de los EE.UU. del resto del mundo en materia de automovilismo deportivo, dos gigantes que a partir de ese momento seguirían caminos diferentes; ni los grandes pilotos estadounidenses correrían en Europa, ni los grandes ases de la F1 de la década (Fangio, Ascari, Farina, Moss,...) corrieron en Indianápolis.Había dos poderosas razones para que la F1 y las 500 Millas se ignoraran durante 11 años, una deportiva y otra económica. 

La económica derivaba del alto coste que suponía desplazar un equipo de competición al otro lado del Atlántico, algo que los equipos europeos no estaban dispuestos a hacer para una sola carrera y que los estadounidenses evitaban pues correr el Mundial en Europa les supondría no poder hacerlo en EE.UU. a menos que se pasaran el año viajando de uno al otro lado del océano. 

La deportiva radicaba en la diferente reglamentación técnica que tenían las 500 Millas respecto a un Grand Prix motivado por el especialísimo circuito en el que se desarrollaban, de forma oval con curvas peraltadas y siempre girando a izquierdas, que hacía inviable que un monoplaza competitivo en Indianápolis pudiera luego meterse en las estrechas calles de Montecarlo a disputar el GP de Mónaco. 

Sin embargo, estas motivaciones que eran tan claras en 1950 cuando arrancó el Mundial de F1 ya no lo eran tanto al final de la década, y eran salvables en la década de los '60. Precisamente cuando se decidió sacar del campeonato las 500 Millas para sustituirlas por el GP de EE.UU, como fecha oficial del Mundial F-1.

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