jueves, 21 de marzo de 2013

GRANDES CARRERAS - LAS 500 MILLAS DE INDY (Indianapolis, 1965)




  La conquista del Oeste:  
A la tercera va la vencida




El equipo Lotus de F1 se presentó en Indianápolis por primera vez en 1963, equipado con un potente motor Ford específicamente diseñado según los parámetros solicitados por Colin Chapman, y tal y como había predicho Dan Gurney el monoplaza pilotado por Jim Clark cruzó la meta en primera posición tras las 200 vueltas de que se componía la carrera; sin embargo, no fue declarado vencedor pues habiendo hecho un trompo en los últimos giros estaba obligado por el Reglamento específico de las 500 Millas a haber cumplido con un "drive through" que el equipo Lotus omitió por desconocimiento al no ser una regla habitual en los GP de F1; la penalización aplicada al tiempo en meta llevó a Clark hasta la segunda posición final.

El equipo Lotus volvió a la carga en 1964, convencido de que ahora sí se alzaría con el título, pero una desafortunada elección de neumáticos provocó un reventón en una de las ruedas de Clark, obligándole a retirarse cuando lideraba la carrera. En 1965 Colin Chapman y Jim Clark estaban conjurados para ganar por fin; esta vez no habría errores, nada se dejó a la improvisación, en 1965 un F1 ganaría las 500 Millas de Indianápolis sí o sí. Tal era su compromiso que por participar en la carrera estadounidense el equipo Lotus tomó parte en el GP de Mónaco de F1 de aquel año con sus pilotos reservas, al disputarse en el mismo fin de semana, el del 30 y 31 de Mayo.

La preparación de la carrera por parte del equipo Lotus fue exhaustiva. Habida cuenta de los problemas con los neumáticos el año anterior, de la marca Dunlop, en cuanto el circuito abrió sus puertas para las pruebas preliminares, casi un mes antes de celebrarse la carrera, allí estaba el equipo Lotus al completo para probar diferentes compuestos de gomas. Dunlop rechazó participar ese año en las 500 Millas, por lo que probaron Goodyear y Firestone; el peculiar trazado de Indianápolis, con curvas sólo a izquierdas y peraltadas, fue estudiado a fondo por los ingenieros de Lotus, que hicieron rodar a Clark de todas las formas posibles, con diferentes trazadas y diferentes cargas de combustible, antes de decidirse por los Firestone.

Una vez elegidos los neumáticos, aún quedaban tres semanas para que se celebrara la carrera; Chapman no quería que su piloto se desconcentrara con nada, así que envió a Jim de vuelta a su granja escocesa para alejarle de los periodistas, el público y el jaleo habitual en las 500 Millas, desproporcionadamente mayor que el que pudiera formarse en cualquier GP del Mundial de F1. Clark volvió para la sesión de clasificación, donde logró el segundo mejor tiempo, por lo que saldría desde la primera fila de la parrilla justo al lado del favorito local, A.J.Foyt.


Chapman quería controlar hasta el último detalle. Incluso contrató a un equipo de mecánicos estadounidenses, los "Wood Brothers", que habían alcanzado fama en el campeonato de la NASCAR por su imbatible velocidad en los cambios de neumáticos en carrera. También la Ford realizó un despliegue sin precedentes; en realidad, ellos ya habían ganado la carrera antes de que se diera el banderazo de salida, pues de los 33 monoplazas que arrancaron sus motores a la tradicional voz de "Gentlemen, start your engines". 

En total 24 monoplazas iban equipados con el nuevo motor Ford que había causado sensación en los dos años anteriores con el Lotus, aunque no ganara; incluso así, la Ford desplazó hasta Indianápolis a su costa un mecánico por cada equipo que montaba su motor con el único fin de que cada uno de sus motores iniciara la carrera en perfectas condiciones; en el caso de Lotus, era un auténtico equipo de mecánicos que entre la clasificación y la carrera desmontaron por completo el motor de Clark y volvieron a montarlo minuciosamente, revisando una por una todas las piezas.

Formados en la parrilla de salida, el Lotus llamaba la atención por ser el coche más bajo de todos y por sus llamativos tubos de escape amarillos que recorría toda la parte superior del motor. La carrera fue una auténtica exhibición por parte del Lotus de Jim Clark; aunque logró la primera posición en la salida, en la segunda vuelta fue superado por A.J.Foyt; Clark recuperó el liderato en la vuelta 3 y ya sólo lo abandonaría por escasos minutos cuando hacía una entrada a boxes antes que sus rivales. 

De las 200 vueltas que constaba la prueba, Clark lideró la carrera 190 con una superioridad aplastante tanto en pista como en boxes; la acreditada velocidad de los "Wood Brothers" en los repostajes llegaba a confundir a los rivales y a los propios comentaristas del circuito, que pensaban que la cantidad de gasolina repostada era menor y les permitiría dar menos vueltas de las que luego conseguían completar.

Los neumáticos Firestone se comportaron magníficamente y Clark se convirtió en el primer piloto que superó la media de 150 millas por hora en Indianápolis. Cuando cruzó la meta en solitario en primera posición la gorra de Colin Chapman voló orgullosa hacia el cielo para recibirle; no sólo ellos se habían impuesto por primera vez en la gran carrera estadounidense, era toda la F1 la que había demostrado su superioridad técnica al automovilismo deportivo norteamericano en su propia casa.
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