domingo, 3 de marzo de 2013

PERFILES - JOE LOUIS (1914-1981)





EL BOMBARDERO NEGRO




Durante la larga historia del boxeo el panorama mundial se ha empapado de Campeones, de muchos Campeones diferentes hombres de distinto cariz, fama, boxeo, técnica, situación. Pero si hubo un hombre, un campeón en el que como si la naturaleza caprichosamente hiciera converger una serie de condiciones para que destacase. Pero no que destacase en su tiempo ante sus adversarios sino que lo hiciera por los siglos de los siglos, inolvidable, como si un boxeador del futuro viniera a dominar sin contemplaciones a los de este tiempo.

Nadie como él combinó excelente técnica pugilística, al mezclar tan buena defensa y un ataque demoledor, con una pegada devastadora. Tan destructiva como la de Jack Dempsey o Rocky Marciano. Tenía una guardia magnífica. Su jab llevaba el poder de un gancho. Jamás se había visto un peso pesado tan completo y sus condiciones tan sutilmente equilibradas, fue y siempre será un estandarte de la escuela clásica para el purista de verdad.

Joe Louis, "el bombardero de Detroit", nació el 13 de mayo de 1914 en una cabaña de algodoneros de Lexington (Alabama, Estados Unidos). Era el séptimo hijo de una familia muy pobre, y quedó huérfano de padre a los 4 años. Nunca se conformó con estar encadenado a la pobreza. En algunos sitios no le dejaban entrar a causa del color de su piel; en otros se burlaban de él quizá por ello aprendió a manejar sus puños.

Conoció la miseria y las privaciones en su niñez. Louis, con diez años, se traslada con su padrastro y su nueva familia a Detroit, donde empezó a trabajar como repartidor de hielo y luego como aprendiz de ebanista. A través de un amigo comenzó a asistir a un gimnasio en el que le vieron condiciones para el boxeo.

En julio de 1934 pasa al campo profesional con John Roxborough como representante y Jack Blackburn como entrenador. Louis disputó su primer combate contra Jack Kracken, al que derrotó en Chicago en el primer asalto. Su carrera, desde entonces, fue fulgurante. El 14 de diciembre de ese mismo año vence, contra pronóstico, a Lee Ramage. En 1935 Mike Jacobs convence a sus apoderados para que acepten ser su mánager, adquiriendo Joe pronto fama e importancia convirtiéndose en el gran ídolo de las masas, especialmente de los hombres y mujeres de color que vieron en él una oportunidad de que un hombre de color se convirtiera por primera vez en campeón de los pesos pesados, después de que en 1915 lo fuera Jack Johnson.

En 1935 disputa 15 combates, ganando por K.O. doce de ellos, algunos contra rivales muy cualificados como Primo Carnera, King Levinsky, Gus Dorazzio, Max Baer o el español Paulino Uzcudun.  El 19 de junio de 1936 sufre un importante revés. Se enfrenta al alemán Max Schmeling en el Yankee Stadium de Nueva York y es derrotado por K.O. en el duodécimo asalto.

Tuvo un inicio fulgurante en el noble arte, y después de haber barrido a todos los demás púgiles del firmamento, pero aquel tropiezo frente a Schmeling había tocado su ego. Aunque pide la revancha con el alemán, se enfrenta antes con James J. Braddock, con el título mundial en juego el 24 de junio de 1937, logrando la victoria en el octavo asalto.



Joe Louis tuvo que levantarse de la lona, pero ese fue todo el combate del Campeón. Poco a poco y como ante cualquiera, Louis se fue imponiendo hasta que con una derecha increíble destruye al campeón y se convierte él en el mismo a la edad de 23 años.

Conservó el entorchado mundial durante doce años (record absoluto de años como campeón en el peso pesado), en los que peleó con los mejores boxeadores del panorama mundial, incluida la deseada revancha ante Schmeling, que se celebra en 1938.
De todos modos Louis lograría su venganza en la conocida pelea “Estados Unidos contra los nazis”. Ni se planteó dar opción a su rival, en dos minutos y 34 segundos del primer round, rompió dos vértebras de la espalda de Schmeling y lo envió a la lona cuatro veces. De ahí en adelante ostentó la aureola del peso pesado invencible y los triunfos se sucedieron, con derroche de elegancia y contundencia, ante los astros de la época: Primo Carnera, Max Baer, Billy Conn, Paulino Uzcudum, Jack Sharkey, Tony Galento, Arturo Godoy y Jersey Joe Walcott.

Durante la guerra mundial se alista en el ejército, y recorre los campamentos aliados efectuando exhibiciones boxísticas.  Louis estaba en la cúspide de su carrera en el mundo de las  12 cuerdas, y renunció a percibir millones de dólares más al decidir enrolarse en el ejército norteamericano y dar combates de exhibición para los soldados, por sólo 45 dólares que recibía de paga al mes, gesto que honra aunque nunca le sería agradecido.

En más de 11 años como campeón, ganó 4,5 millones de dólares de la época y estableció un récord muy difícil de igualar, que todavía no ha sido superado: 25 defensas exitosas consecutivas de su título. Aunque pertenece, sin embargo, a ese grupo de pugilistas que nunca supieron cuándo retirarse a tiempo y con dignidad; quizá no por que él no quisiera, sino por que la vida, y su país le acosaron como a un prófugo.

Tras dos defensas frente a Jersey Joe Walcott, la última en 1948 pretendía retirarse como campeón. Sin embargo, el Fisco americano le obliga a volver a boxear para pagar el millón de dólares que debía, según Hacienda. Nunca debió volver. Louis dejó los rings por primera vez, el 28 de febrero de 1949.

Sin embargo, 27 meses después dejó su aislamiento, debido a presiones económicas por malos negocios y el saqueo del séquito que revoloteaba a su alrededor. Con el deseo de pelear y la confianza de que vencería al monarca Ezzard Charles, retornó el 27 de setiembre de 1950, pero perdió una decisión en 15 asaltos. Louis ya no era el mismo. El 26 de octubre de 1951, abatido por los golpes y los años, fue noqueado en el octavo asalto por un italo-americano que reinaba: Rocky Marciano, que no celebró la victoria. Nadie lo hizo. Marciano seguía los combates de Louis por la radio cuando aun era un niño. Se inició en el boxeo como ferviente seguidor de Joe Louis. Nunca quiso enfrentarse al “Bombardero negro” era una cuestión de respeto, Rocky lloró después de destrozar a Louis. Sería la última pelea del bueno de Louis, a sus 37 años, el final de su carrera.

Su último combate tuvo lugar el 26 de octubre de 1951, ante Rocky Marciano. Eran los principios del gran Marciano, que a la postre sería el único boxeador de los pesos pesados en retirarse imbatido. En ocho asaltos, Marciano machacó a Louis, acabando con el mito. Era la tercera pelea que perdía en su vida.

Al poco de abandonar definitivamente el boxeo, quedó totalmente arruinado al serle confiscados todos sus bienes por el fisco. Al igual que años atrás Primo Carnera, intentó hacer lucha libre, pero fracasó, así como en otros negocios que intentó, hasta que en los años 60 fue a Las Vegas donde se desempeñó trabajando en el área de relaciones públicas de un famoso casino, viviendo de eso hasta que en 1969 sufrió un colapso en plena calle y en 1970 fue ingresado en un hospital psiquiátrico en Denver.

Después de todo lo conseguido, después de haber renunciado a él mismo para rendir pleitesía a su país, éste le dio la espalda, dejándolo en el olvido. Solitario, triste y cansado, viejo e inútil con la mirada perdida, Louis añoró lo que nunca jamás sucedió y vivió sus últimos años acosado por las deudas, el fisco, los problemas emocionales (casado cinco veces) y una quiebra total.  Se dice que algunos de sus grandes rivales como Marciano o Schmeling le ayudaron económicamente.

Había conseguido un empleo como recepcionista en el famoso hotel Caesar Palace, en Las Vegas gracias a "La Voz" Frank Sinatra. Su corazón le dio el último nocaut de su vida, luego de padecer problemas de salud desde 1970. En 1977, una operación quirúrgica como consecuencia de tener la aorta obstruida, lo postró en una silla de ruedas.

Pocas horas después de ver una pelea entre Larry Holmes y Trevor Berbick, Joe murió en Las Vegas de una deficiencia cardiaca a los 66 años en 1981. Fue enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, por expreso deseo del Presidente Ronald Reagan. Su antiguo amigo Max Schmeling costeó los gastos de su enfermedad y su entierro.



Ficha personal:



Nombre:       Joseph Louis Barrow

Apodo:        The Brown Bomber

Estilo:       Ortodoxo

Peso:         Pesado

Nacionalidad: Estados Unidos


Estadísticas:


Total de combates:     71 (entre 1934 y 1951)

Victorias:             68

      • Por nocaut     54

Derrotas:               3
Reinado:               12 años (entre 1937 y 1949 

 

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