sábado, 13 de abril de 2013

ARTÍCULOS - HEREDEROS DE LA ESTADÍSTICA (ESPN Deportes, 2013) por Bruno Altieri




UNA PRUEBA QUE RESISTE EL PASO DEL TIEMPO




Como irónica consecuencia de la reciente celebración por el cumpleaños n°50 de Michael Jordan es que un gran número de personas, muchas de las cuales se consideran a sí mismas como fanáticas del baloncesto, parecen haber olvidado lo increíblemente grande que fue Jordan como jugador. Reconocen los zapatos y adoran la camiseta, pero no alcanza. Ellos saben de los seis campeonatos de la NBA y que él fue la estrella del Dream Team de 1992. Pueden identificar videos históricos, disparos ganadores o las clavadas que lo distinguieron. Pero no tienen idea sobre la medida de su genialidad en el baloncesto noche tras noche y su incansable sentido de la competencia.

Bastaría como mínimo recordar los detalles de la temporada increíblemente prolífica de Jordan, 1986-87, cuando promedió 37 puntos por partido. Incluso algunos que tienen edad suficiente para recordarlo, en su lugar se han encerrado en la prisión del "ahora", tal vez desgastados por el constante bombardeo del último instante, la insistencia autoritaria y enloquecedora de que todo lo que pasó hoy es mejor. Tenemos más información y más formas de acceder a ella que nunca, pero parecemos estar cada vez menos dispuestos a hacerlo.

Probablemente resulta algo positivo que lo que ha sido proclamado como el mejor tramo de la carrera de baloncesto de LeBron James coincida con la celebración del cumpleaños de Jordan. LeBron es una maravilla atlética en cualquier generación cuyas facultades físicas, intelectuales y de madurez emocional han llegado a armonizarse para producir uno de los mejores desempeños de básquetbol que jamás hayamos visto.


Pero la noción de que lo que LeBron ha hecho durante sus últimos seis juegos es el mejor tramo de baloncesto en la historia de este deporte es, simplemente, un error.  En los fríos números estadísticos, impresionante resulta una racha como en la de LeBron: seis partidos consecutivos con 30 puntos, cada uno con un porcentaje de tiros de campo mayor al 60 por ciento. Pero Jordan ya lo había conquistado. En 1989, cuando Jordan estaba probablemente en la plenitud de sus facultades físicas, marcó 10 triples dobles en 11 partidos. Promedió 34 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias con el 51 por ciento de los disparos encestados durante esa racha.
Quién hace eso en la NBA de hoy? No lo hace LeBron James, tampoco Kobe Bryant, nadie. Supongo que se puede discutir si uno preferiría un promedio de más de 30 puntos con un 71 por ciento en tiros de campo o un récord de 10 triples dobles en 11 partidos. Para mí, no comparan, el estándar para todo tipo de brillantez en el básquetbol de hoy en día es el triple doble. ¿Que hizo Jordan en el juego previo a que su racha comenzara? Acumuló 34 puntos y 17 asistencias ante los Trail Blazers de Portland.

¿Y qué tal el juego en que Jordan no llegó al triple doble en ese tramo de 11 partidos? Qué te parecen 40 puntos, 11 asistencias y siete rebotes (con un 61 por ciento en tiros de campo) en el segundo juego de partidos consecutivos contra los Pistons de Detroit, que llegarían a las finales de la NBA un par de semanas después y que fue 24 horas después de acumular 31 puntos, 10 asistencias y 13 rebotes ante los Pistons en Detroit. ¡Cinco juegos, siete noches, cuatro triples dobles y a tres rebotes para un quinto!

Y mientras que los 50 años de Jordan sirven de impulso aquí para profundizar un poco sobre la historia de la NBA, no es como si Jordan tenía el monopolio de la grandeza, o que Jordan es el único jugador de cuya grandeza nos hemos olvidado. Wilt Chamberlain no sólo anotó 50 puntos o más 12 veces en 13 partidos en la temporada de 1961-62, sino que, ya mayorcito en 1967-68 acumuló nueve triples dobles consecutivos.

Y en la noche en que Wilt anotó 78 puntos acumuló 43 rebotes contra los Lakers. Más tarde, en esa misma temporada de 1962, Wilt tenía noches de 67 puntos y 21 rebotes. Si el aficionado aprecia la grandeza se exhiba en la postemporada, toma en cuenta que Magic una vez registró dos dígitos en asistencias en los 19 partidos de los Lakers en playoffs en camino hacia el campeonato de 1984-85. Para demostrar que no fue un golpe de suerte, en la postemporada siguiente, Magic repartió dos dígitos en asistencias en 13 de los 14 partidos de playoffs, y en el juego decimocuarto tuvo nueve asistencias.


Oscar Robertson, quien en esa misma temporada de 1962 promedió 31 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias, es el único player en la historia en promediar un triple doble por temporada. Así que, ¿realmente tenemos que considerar que la racha de LeBron de 30 puntos/60 por ciento en tiros de campo es el mejor baloncesto jamás jugado? La exageración no le hace ningún favor a LeBron, o al mismo Kobe, porque ninguno se compara favorablemente en muchos aspectos con Jordan. Sólo Robertson, Wilt y Elgin Baylor realmente lo hacen estadísticamente, y Bill Russell, por supuesto, cuando se trata de ganar campeonatos. Bryant se retirará como uno de los 10 mejores jugadores en la historia de la NBA. Pero eso no quiere decir que otro título lo igualaría a Jordan.


Jordan era un mejor anotador que Kobe, por unos cinco puntos por partido, fue un mejor rebotero (6.2 a 5.3), un mejor pasador del balón (5.3 asistencias a 4.7) y encestó un porcentaje mayor (49.7 a 45.4). Jordan tiró para el 50 por ciento o más por cinco temporadas consecutivas. Kobe todavía tiene que grabar su primera temporada de 50 por ciento en tiros de campo. El único aspecto en el cual Kobe es mejor que MJ es en el tiro de tres puntos, sin embargo, el porcentaje en la carrera de Kobe desde más allá del arco es de 33.6 y 32.7 el de Jordan.


Existen dirigentes actuales en la NBA -quienes dirigieron contra Jordan, Kobe y LeBron- que dirán en privado que si Jordan estuviera activo en la actualidad, ahora que no se permite el contacto inicial al marcar a tu hombre (handchecking), y que no hay tantos jugadores rudos al estilo de los Pistons, fácilmente promediaría 40 puntos y un 55 por ciento en tiros de campo.


LeBron, si se mantiene sano y sigue jugando para equipos contendientes, posiblemente podría dominar su era y ganar campeonatos suficientes para forzar una conversación comparativa legítima más adelante. Es concebible. El conjunto de habilidades de LeBron es tan único como el de Jordan. Parece ser tan completo como Jordan, además de ser dos pulgadas más alto y, oh, 40 libras más pesado. Pero todavía no se sabe si LeBron, o cualquier otra persona en los próximos años, va a jugar noche tras noche con el infame espíritu incansable y, sí, la crueldad de Jordan.


Y eso es probablemente lo que ayudó a llevar a Jordan a un lugar que LeBron no ha encontrado todavía, ni Kobe tampoco. Jordan nunca perdió su filo cuando estaba en una cancha de básquetbol. Después de ganar tres títulos, lideró a un equipo a 72 victorias, el mejor récord en la historia de la liga. Y después de hacer eso, dirigió al equipo a 69 victorias para empatar el segundo mejor récord de la liga. Y después de eso, volvió a ganar. Los juegos eran más bien un concierto que concursos competitivos. Jordan ganó cuando quiso, anotó cuando quiso, se enfrentaba al mejor jugador del perímetro del equipo contrario por más de 40 minutos, no al final de los partidos o aquí y allá. Dominar completamente el juego.

Pero ahora que LeBron ha logrado hacer precisamente eso, como predijeron Jordan y muchos otros,  la gente se olvida de cuánto MJ aterrorizaba a todos los jugadores rivakes y emocionaba a todos los fanáticos durante años. A veces el fanatismo ciega la memoria.

Fuentes:

Archivo estadístico de SportsCenter.com
Columna de opinión de Bruno Altieri para ESPN.COM

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