miércoles, 10 de abril de 2013

ESCUDERÌAS F1 - COOPER (1947-1965)

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LA ERA DEL DOMINIO BRITÀNICO


La Cooper Car Company fue fundada en 1947 por Charles Cooper y su hijo John Cooper. Juntos, comenzaron construyendo autos en el pequeño garaje de Charles en Surbiton, Surrey, Inglaterra en 1947. Para finales de los 50s y principios de los 60s, alcanzaron los más altos niveles de las carreras automovilísticas, mientras sus carros de motor trasero y un solo asiento cambiaban la faz de la Fórmula 1 y el Indianápolis 500, y sus sedanes dominaban los rallies. Gracias en parte al legado de los Cooper, el Reino Unido se hizo buena fama acerca de considerar a esa porciòn europea como especialistas en chasis para la cometencia. Inglaterra, hoy dìa, sigue siendo hogar de una industria automovilística competitiva exitosa, y el nombre de Cooper vive en el Mini actual, construido en Inglaterra por BMW.

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Los gigantes nombres de Jack Brabham y John Cooper tendrìan mucho que ver en la llegada, trascendencia y dominio de la marca inglesa en la primera època de la màxima categorìa. 

Llegó a media tarde del viernes al campamento; en mitad del desierto australiano el polvo lo cubría todo, el calor era insoportable y la agitación de cientos de personas apiñados en torno a varias decenas de tiendas de campaña contrastaba con la desolación de los alrededores. Jack condujo su furgoneta hasta un espacio libre y comenzó a levantar su propia tienda, lo más cerca que pudo de la pista de tierra batida. A sus 21 años, ya lo había hecho varias veces, pero aquella era diferente; aquella vez su amigo John no estaba allí. John Schonberg era mucho mayor que él, era estadounidense y era quien le había metido en el cuerpo el gusanillo de las carreras de coches; John era un buen piloto de midgets, pero una grave enfermedad de su esposa y el miedo a un accidente le habían decidido a dejarlo; Jack era un mecánico de coches de Sydney a quien John había convencido para que le preparara sus midget de competición, y para él las carreras se habían convertido en su obsesión. Estudiaba para ingeniero mecánico, y preparar aquellos coches reducidos a su mínima expresión, apenas un motor, cuatro ruedas y un asiento montados sobre un bastidor metálico y una mínima carrocería por encima, era su pasión; quizás también fuera su futuro en la Australia que intentaba recuperarse tras el esfuerzo que supuso su participación en la Segunda Guerra Mundial; estábamos en 1947.

En Sydney había quedado su amigo Ron; eran compañeros en el taller y entre ambos preparaban los coches de Schonberg. Cuando éste les dijo que ya no volvería a competir, decidieron que ellos sí seguirían haciéndolo; tenían el conocimiento, tenían los materiales, tenían un sueño... lo que no tenían era un piloto, así que decidieron que en las próximas carreras sería Jack quien pilotara. Y ahora se enfrentaba a su primera carrera conduciendo su propio coche sobre una pista ovalada de tierra batida, con una curva peraltada aprovechando una pequeña ladera; la mayoría de los otros corredores eran mucho más veteranos, curtidos en pistas de tierra y ceniza, con el cuerpo marcado por cicatrices, acostumbrados al cuerpo a cuerpo, a apoyarse rueda sobre rueda en las curvas, al polvo y las piedrecillas voladoras. Porque el sobrenombre de "dirt track" (pista sucia) no sólo hacía referencia a las superficies sobre las que se corría, sin duda era la mejor definición del comportamiento de los pilotos en carrera. 

Jack tomó parte en aquella carrera, su primera carrera como piloto, aunque no ha pasado a la historia su papel en la misma; lo que sí ha pasado a la historia es que no se arredró, que continuó compitiendo en la siguiente cita, que aprendió todos los trucos de aquellas pistas rurales, que le salieron los dientes peleándose contra otros pilotos más experimentados, que se hizo un maestro en argucias al volante para sacar a rivales de pista, cegarles con el polvo de sus derrapadas o aguantar sus embestidas en las curvas. En pocos años se convirtió en campeón de Australia de midgets, aunque él se sentía más orgulloso de haberse licenciado como ingeniero. Y siempre en compañía de su amigo Ron se decidió a dar el salto a construir vehículos más grandes; compró un chasis y carrocería Cooper y los adaptó para correr en la Fórmula 2 australiana. 

Viniendo de los midget tenía un par de ideas muy claras, que el coche tenía que pesar lo mínimo posible por lo que su estructura debía reducirse respecto a lo convencionalmente aceptado, y que el motor debía estar ubicado tras el asiento del piloto para dar mayor estabilidad al conjunto. No tardó en empezar a ganar carreras en Australia y así Jack y Ron se animaron a inscribir su Cooper-Bristol en el GP de Australia de F1de 1954 que se celebraría en Ardmore.

Aquél GP no era puntuable para el Campeonato del Mundo, por lo que algunas de las figuras del momento no se inscribieron; específicamente, los dos aspirantes al título, los argentinos Juan Manuel Fangio y José Froilán González no se desplazaron hasta Australia, pero con todo el elenco de pilotos del GP era de primerísimo nivel. La victoria orrespondió al británico Stirling Moss, siendo la segunda posición para Jack, cuyo nombre empezó a sonar en el mundo de la F1 con sorpresa por el puesto conseguido. Todos los que presenciaron la carrera alabaron tanto su habilidad al volante como la peculiar mecánica de su Cooper; lo que nadie imaginó es que acababan de asistir al estreno en la F1 de una pareja que iba a revolucionar la categoría en la década siguiente: Jack Brabham y su amigo Ron Tauranac. 

John Cooper miraba con curiosidad al hombre sentado enfrente suyo; había venido desde Australia a Gran Bretaña para presentarse en su fábrica y hacerle una propuesta. Cooper recibía visitas de jóvenes pilotos en su fábrica casi a diario, no en vano era uno de los mayores fabricantes de automóviles de competición de Gran Bretaña; los fabricaba para todas las categorías, de rally o de circuito, pero su orgullo era su equipo de F2, que algún año esperaba convertir en equipo de F1. Se preciaba de haber escuchado ofertas disparatadas de pilotos que querían comprarle un coche, alquilárselo, o correr para él, lo que fuera. 

Pero aquel australiano le había sorprendido y había despertado su curiosidad; primero, cuando le dijo su nombre, Jack Brabham, así que aquel tipo era el desconocido piloto que con un coche Cooper convenientemente modificado había quedado 2º el año pasado en el GP de Australia de F1; segundo, cuando escuchó lo que quería proponerle: correr para su marca.

Corría entonces el año 1955 y Jack se puso a trabajar inmediatamente bajo la supervisión de Maddock. Cada diseño, cada pieza que durante el día se trabajaba en la fábrica de Cooper era enviada por correo por Brabham a Australia, a su amigo Ron Tauranac, para su revisión; Ron solía enviar a Jack diseños alternativos y proponer nuevas ideas que luego el australiano presentaba como propios en Cooper. Durante todo aquel año y el siguiente Brabham corrió para Cooper en la F2 británica con bastante éxito, ganó 13 carreras entre las dos temporadas; pero él no había viajado hasta Gran Bretaña para pilotar, sino para construir su monoplaza de F1. En 1957 el prototipo Cooper T-43 estaba listo y el 12 de mayo de aquel año disputó la sesión de clasificación para el GP de Mónaco de F1 por las calles de Montecarlo.

El pequeño Cooper parecía un coche de juguete frente a los grandes y pesados F1 de la época, todos con el motor en la parte delantera. Mucho más pequeño, mucho más bajo, con una carrocería reducida a la mínima expresión, llamó la atención de todos los presentes por su aspecto, pero los técnicos se fijaron sobre todo en la situación de su motor, a la espalda del piloto y sobre el eje trasero. La pole la conseguiría Juan Manuel Fangio con su Maserati, seguido del Ferrari de Peter Collins y los dos Vanwall de Stirling Moss y Tony Brooks. Brabham saldría en la 15ª posición de un total de 16 coches que consiguieron clasificarse para disputar el GP; no era un puesto demasiado brillante, pero al menos no había sido eliminado en la ronda clasificatoria ¡había pasado la primera prueba!

La carrera fue tan accidentada como solían serlo todas las que se disputaban en el circuito urbano monegasco; pero Jack demostró una habilidad especial al volante que le permitía esquivar todos los problemas, y su pequeño Cooper T-43 se mostró extraordinariamente manejable y ágil en el revirado circuito del Principado de los Grimaldi. Cuando Fangio, encabezando la carrera, daba inicio a su última vuelta, Jack ocupaba la 3ª posición; el infortunio se cebó con él, y en esa última vuelta su motor se rompió; inasequible al desaliento, el piloto se bajó del monoplaza y lo empujó hasta la meta, en la que entró en 6ª posición, el último de los que terminaron la carrera. Al año siguiente John Cooper inscribió su equipo en el Mundial de F1, con Jack Brabham como primer piloto. El sueño empezaba a hacerse realidad.
 La temporada de 1958 de F1 fue la primera de Cooper en la categoría y arrancaba con un gran interrogante ¿quién heredaría el trono de Fangio? El campeonísimo argentino aún tomaría parte en el Campeonato pues estaba ligado por contrato a Maserati, pero ya había decidido su retirada y su participación fue más testimonial que deportiva; sólo tomó la salida en el GP de su país, Argentina, y en el de Francia, en el que anunció formalmente su retirada en el mismo circuito de Reims en el que había debutado en Europa 10 años antes. Muchos eran los candidatos: Stirling Moss, Tony Brooks, Mike Hawthorn, Wolfgang von Trips...los dos primeros competirían al volante de un Vanwall, los dos segundos lo harían para Ferrari. La carrera inaugural se disputaría en Argentina el 19 de Enero, una cita demasiado temprana y demasiado apartada para los equipos, que aún no tenían listos sus monoplazas o si los tenían no querían viajar con ellos tan lejos de Europa; de hecho, en aquella carrera sólo tomaron parte los Maserati y los Ferrari, aunque entre ambos sumaban 9 monoplazas. Stirling Moss, piloto de Vanwall, no quería dar esa ventaja inicial a sus rivales y negoció su participación en el GP de Argentina con el equipo Cooper-Climax, debutante en la categoría.

Ilusionados con la idea de que un astro de la F1 como Moss se fijara en su pequeño coche, en Cooper hicieron lo posible y algo de lo imposible para tener listo su primer prototipo en F1 para Enero, asumiendo los gastos de su traslado a Buenos Aires; sin embargo, las finanzas de la neonata escudería no daban para más y no pudieron presentar a sus propios pilotos en dicha carrera. Finalmente serían 10 monoplazas los que tomarían la salida en el GP de Argentina, y contra todo pronóstico Stirling Moss se alzó con la victoria al mando del Cooper-Climax nº14 de motor trasero. El mundo entero se rindió a los pies de John Cooper, pocos eran los que sabían que el auto en realidad había sido diseñado por Jack Brahbam, y sólo los dos protagonistas conocían la participación de Ron Tauranac en el trabajo de Jack. 

El segundo GP de la temporada se disputó en Mónaco, ya en el mes de Mayo, ya en Europa, y ya con todos los contendientes en la parrilla de salida. Stirling Moss, el ganador de la primera carrera, participaba en esta ocasión al volante de su Vanwall y había mucha curiosidad en el mundillo por conocer la capacidad real del Cooper-Climax que había deslumbrado en Buenos Aires manejado ahora por pilotos menos expertos. Y el pequeño Cooper de motor trasero volvió a sorprender, alzándose de nuevo con la victoria en las manos de Maurice Trintignant y colocando a Jack Brabham en la cuarta posición. No volverían a ganar ese año y sólo se subieron al podio, eso sí por partida doble, en el GP de Alemania, pero al término de la temporada John Cooper y Jack Brabham sabían que el Mundial de F1 estaba a su alcance.

 El primer título y los primeros problemas, tambièn llegarìan en conjunto al año siguiente. La temporada de 1959 se presentaba prometedora para el equipo Cooper; por un lado, tenían la experiencia de un año de competición, lo que permitió un diseño del nuevo monoplaza basado en datos reales; por otro, algunos equipos les compraron su monoplaza sustituyendo el motor Climax por el Osca, el Borgward o incluso el Maserati, lo que significó una importante inyección de fondos para el equipo; y finalmente, todos los pilotos de primera línea querían su coche, y a los titulares del año anterior, Brabham y Trintignant se unirían ese año Stirling Moss y Bruce McLaren. 

Ganaron 5 de las 8 carreras en las que participaron (se saltaron las 500 Millas de Indianápolis) y en la clasificación final del Mundial ocuparon 4 de las 6 primeras posiciones, incluyendo la del vencedor final, Jack Brabham. El mundo pintaba de color de rosa para el equipo Cooper y parecía que la colaboración entre John Cooper y Jack Brabham depararía años de gloria a la escudería. Nada más lejos de la realidad; quizás los celos, quizás el ansia de protagonismo, quizás la vanidad o la ambición personal, o quizás simplemente una divergencia de intereses convirtieron al exitoso equipo inglés en lo más parecido a un episodio de la Guerra Fría, con escaramuzas ocultas, simulaciones, agentes dobles y toda la parafernalia habitual de una película de espías.

John Cooper se quedó corto con sus especulaciones; aquel año empezaron a desarrollar en secreto un nuevo coche de rally basado en las ideas y principios que Brabham les había enseñado para la F1, básicamente la reducción de peso y tamaño y la simplicidad estructural. Aquel coche triunfaría en los rallies durante la década de los 60, logrando su primera victoria en el Rally de Montecarlo de 1964, y como había previsto John fue fácil colocar una versión utilitaria en el mercado de calle. Aquel coche se llamó Mini-Cooper en atención a su diseño mínimo, y no vendieron cientos, como pronosticó John Cooper, sino cientos de miles. Aún hoy el "Mini" continúa siendo todo un clásico en el sector de los automóviles de calle y por supuesto es el producto estrella de la factoría Cooper, actualmente propiedad de BMW.

Para el momento en el que todos los fabricantes de autos de Fórmula comenzaron a crear autos de motor trasero, la practicidad e inteligencia de los autos de asiento único de Cooper estaba siendo sobrepasada por la tecnología sofisticada de Lola, Lotus, BRM y Ferrari. La decadencia del equipo de Cooper fue acelerado cuando John Cooper fue seriamente herido en un accidente vial en 1963 y Charles Cooper murió en 1964. Su última victoria de Fórmula 1 fue obtenida por el piloto mexicano Pedro Rodríguez en el Gran Premio de Sudáfrica de 1967. En total, los Cooper participaron en 129 eventos del Campeonato Mundial de Fórmula 1 en nueve años, ganando 16 carreras. Luego de la muerte de su padre, John Cooper vendió el equipo de Fórmula 1 Cooper al Chipstead Motor Group en abril de 1965.


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