lunes, 29 de abril de 2013

GRANDES PELEAS - SERGIO MARTINEZ vs. MARTIN MURRAY (Estadio Amalfitani, 2013)



LA DEUDA INTERNA


La velada se presentaba ideal para la victoria del argentino. Pero casi termina en bochorno y pesadilla. El show estuvo antes, en la previa. La fiesta estuvo antes, a pesar de la lluvia que no diò tregua. Con los fuegos artificiales, el juego de luces, con la alegría y la emoción de la gente. Con Sergio Martínez saludando, como un ìdolo a su pueblo. Pero después, cuando la campana del primer round sonó, ahí el show terminó. Porque Maravilla no fue el mismo, a pesar de su infinita garra y corazòn de campeòn. Denotó que no estaba bien físicamente, el combate contra Chàvez todavìa le pasa facturas. 
 
El comienzo favoreció a un “Maravilla” que asumió la iniciativa agazapado y a cara descubierta, mientras su adversario lo esperaba erguido, con la guardia bien cerrada y amagando con un contragolpe que nunca llegaría a concretar. Martínez logró desarrollar su esquema en los tres primeros round, pero desde ahí su físico le pasó factura, sus rodillas no lo movían como él quería y sus puños no pegaban como deseaba. Y el inglés lastimaba con el uno-dos que siempre encontró en el cuerpo del local el blanco que buscaba. Sus desplazamientos eran lentos. Su jab no era el pistón que fue demoliendo a Chávez juniors. Su recto de izquierda no tenía la misma potencia. Y sus golpes morían sistemáticamente en la guardia de Martin Murray. 

Pero la historia cambió en el cuarto capítulo. “Maravilla” viró su estrategia hacia la espera y dejó crecer al europeo, que se prendió un par de veces y empezó a darse cuenta de que sus toques, golpes o lo que fueran podrían hacer mella en su anfitrión. Murray fue creciendo en determi­nación e intensidad, aunque sin salirse demasiado de su planteo timorato, y empezó a complicarle las cosas a Martínez.

A esta altura era evidente que el quilmeño empezaba a sufrir la pelea, porque no encontraba la distancia para marcar supremacía y porque lo arrinconaron y le hicieron sentir algunas manos. Así fue entre el tercero y el sexto asalto, tramo en el que Murray volvió el legajo a fojas cero con un triple 10-9 a su favor. 
 
  
En paralelo, el inglés encontró rápidamente la pelea que se ajustaba a sus características. Por eso, tras derribar dos veces (una no se contabilizó) a Maravilla no se evidenciaba otro final que la supremacía del retador. Por eso, su caída en el round 8 dejó en silencio a todo el estadio y generó una gran preocupación, la cual encontró recién un alivio en el último asalto, cuando Sergio mostró pasajes de lo que fueron los doce asaltos ante el mexicano Chávez. 

Advertido de que la pelea se le hacía cuesta arriba, el campeón arengó a su público y buscó salir del mal momento a partir de su oficio y de su mayor inteligencia en el séptimo pasaje (10-10). Después llegó el momento de zozobra, en el octavo, cuando Murray lo agarró mal parado al argentino con un cross de derecha, lo que le hizo ganar ampliamente ese segmento (10-8).
 
La tensión volvió a aumentar en el décimo round cuando el británico puso al argentino cerca de las cuerdas y, nuevamente, avanzó en ataque tirando varios golpes. En ese momento, el argentino cayó por segunda vez en la velada. Afortunadamente, el árbitro lo consideró un resbalón, por lo que la acción no le valió el descuento de puntos.

Ambas situaciones hicieron recordar a aquella noche de Septiembre de 2012 en Las Vegas, cuando “Maravilla” conquistó el título de los medianos de la CMB ante Julio César Chávez Jr. En esa ocasión, el quilmeño también perdió la vertical dos veces, ambas en el round definitivo.

Se esperaba la embestida del inglés ante un Martínez confundido y superado,
pero el local logró recomponer su imagen utilizando más la cabeza que los puños, impidiendo la derrota. Había que llegar al campanazo, pero Martínez no pudo con su genio y salió a intercambiar golpes.

El silencio de los 40 mil espectadores en los minutos finales del combate, justo cuando más precisaba del aliento de su gente Sergio “Maravilla” Martínez, resultó el mejor veredicto, la incredulidad y la impotencia de la audiencia. El recuento de los puntajes le otorgó un excesivo premio al campeón mundial de peso mediano (CMB), que estuvo muy lejos de sus mejores noches. Tal vez haya sido un castigo para la falta de inteligencia y decisión de Murray, quien viéndose más fuerte, ràpido y seguro, nunca tuvo el impulso para buscar una victoria categórica que lo eximiera de sorpresas.
 
Cuando todos habían visto una diferencia favorable al británico, Michael Buffer con su castellano atravesado por el inglés, anunció la victoria del quilmeño por 115 a 112, lo que bien puede considerarse como un veredicto localista. Maravilla no ganó claramente, pero sigue ostentando el título mundial de los medianos (CMB). Cuesta imaginar idèntico resultado si este combate se hubiera desarrollado en tierras europeas.
El triunfo de Sergio "Maravilla" Martínez generó distintas opiniones en el mundo del boxeo. Algunos consideran que la pelea la perdió y otros que ganó "legítimamente" pero que deberá "replantear" su carrera. En el boxeo -debe saber Maravilla, aùn a sus 38 años- la enseñanza se incorpora con dolor. No hay dudas que el propio Martínez mejor que nadie sabe que lo de anoche fue una lección que deberá sumarle a su capítulo de campeón y que le deja como conclusión que para mantener a su edad -y kilomtraje dentro del ring- el nivel que es capaz de desarrollar no se deben dar ventajas de ningún tipo, por lo cual tendrá que estar en plenitud física de aquí en más ante los próximos retos, si es que existen.


Maravilla Martínez organizó la fiesta, la gente la disfrutó, vivió un hecho sin precedentes y aunque el fallo fue polémico el argentino conserva el cinturón y esa felicidad es compartida por todos los argentinos. En definitva, el ser argentino, demagogo y exitista fue a ver a su triunfante showman. Y el boxeo, a veces, muestra su faceta de show espectáculo por encima del deporte propiamente dicho. Está bien que la gente festeje, se encuentra en su derecho porque ganó su campeón. El que quiso ser profeta en su tierra, a quien el jurado se lo permitió. Por eso sigue como el boxeador del pueblo, generador de un revuelo mediàtico inèdito. Si bien no ajeno a polèmicas, ni a políticas de estado tristemente entremezcladas con un evento deportivo. Pero Maravilla no tiene la culpa de esa mediocridad.

La pelea de Maravilla es un evento único en la historia del deporte argentino, no debe desconocerse este hecho. También deja ver las dos caras de una cultura tan fervorosa como retrógrada y de un ídolo tan legítimo como efímero. El tiempo, en defintiva, colocará este combate en justa perspectiva histórica.

Mientras tanto, Maravilla parece haberse cobrado -quizás sin proponérselo- injusticias del pasado: Martínez fue robado en el exterior cuando había vencido claramente a Cintron y a Williams, y las tarjetas lo desfavorecieron. Luego pudo redimirse con un fabuloso KO al ex campeón americano y sumar leyenda a su gloria bien ganada desde el esfuerzo y la superación extrema. Las lecciones de boxeo que dió a Pavlik y a Chávez Jr. suman para su notorio palmarés, es por ello que Sergio no necesita semejante circo a su alrededor. Nuestra eterna deuda interna.
 

Clip - highlights de la pelea:





Nota: el post de mi autoría es una recopilación de varias fuentes.

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