viernes, 17 de mayo de 2013

ARTÌCULOS - EL RETIRO DE LENNOX LEWIS (BBC Mundo, 2004) por Raúl Fain Binda






LENNOX, EL MISTERIOSO



Lennox Lewis anunció el viernes su retiro del boxeo. El campeón ya es agua bajo el puente y los historiadores del deporte, tendrán mucho trabajo en disponer de un corpachón como el suyo y de una personalidad tan esquiva, tan retraída, tan pálida.

En BBC Deportes hemos recogido dos opiniones diametralmente opuestas sobre su carrera profesional.

José Suleimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, dijo a nuestro colega Luis Fernando Restrepo que Lewis ha sido uno de los cuatro o cinco mejores campeones de todas las épocas, un púgil "que venció a todos, que no esquivó a nadie".

John Duncan, director del dominical británico The Observer, autor de "On the Red Corner" -una historia del boxeo cubano- no está dispuesto a ser tan generoso:

Lewis aprovechó una época floja de los peso pesados", nos dijo. "No peleó con rivales de talla, como los que actuaban en los años '70 y '80. Estaba más interesado en una carrera en Hollywood que en preparar una pelea. Para mí no era un peleador".

"Un gran boxeador debe tener un momento supremo, uno o dos de esos instantes en que tú dices, '¡ese es un campeón!', un momento que revela a un ser humano. Estoy pensando en Ali y su 'Rumble in the Jungle', uno de esos relámpagos que iluminan, cuando no importa el tamaño sino la mentalidad, el corazón, el deseo", nos dijo el periodista británico.

Dos perspectivas

Gente como Suleimán, que atiende a las estadísticas y las cuentas bancarias, tiene que defender a Lewis. Gente como Duncan, que concibe al deporte como una aventura humana, hecha de voluntad, sacrificio y coraje, tiene que criticarlo.

Suleimán dirá que un campeón lo es de su época y que Lewis no tiene la culpa de que Tyson fuera una sombra de sí mismo en los '90 y en junio de 2002, cuando lo venció en Memphis. Duncan replicará que la estatura de los rivales es la materia que hace a los campeones.

Nosotros simpatizamos con la opinión de Duncan, porque necesitas fuego para forjar el acero.

El cansancio mental y físico del campeón ha sido evidente desde hace tiempo: sólo enfrentó por el título a tres púgiles en los últimos 35 meses: el ignoto y mediocre Hasim Rahman (dos veces), el famoso y ya mediocre Tyson, y Vitali Klitschko (de quien podemos decir que su país, Ucrania, da mucho trigo).

Rahman lo venció en abril de 2001 y Klitschko lo tuvo a su merced en junio del 2003.

No vemos allí ningún instante inspirador, revelador de un campeón, como quiere Duncan.

Otras carencias


Al mismo tiempo, es difícil no simpatizar con Lewis, porque a veces tenemos la impresión de que muchos (aunque no Duncan, que quede en claro) le reprochan justamente sus virtudes como deportista y ciudadano: el hecho de no ser jactancioso, de no mostrar los genitales en la televisión, de no ensañarse con el vencido, de no violar a las camareras de los hoteles.

Mucha gente lo encuentra "aburrido", como si fuese un cómico que debe entretener y no lo hace, por viejo o mediocre.

Los aficionados de Estados Unidos nunca simpatizaron mucho con él, por ser extranjero y porque no se prestó al agotador circo de las posturas belicosas fuera del ring, esa mezcla de ficción y realidad que el boxeo ha tomado de la lucha libre.

En esta etapa del boxeo, pareciera que un profesional no se gana su bolsa si se limita a subir al ring, hacer bien su trabajo y después marcharse a su casa.

Nos imaginamos el consejo de un promotor inescrupuloso: "Oye, Lennox, ¿no puedes aporrear a tu esposa? ¿O atropellar a un lisiado con tu limo cuando vuelves del bar? Hazlo por tu imagen y la del boxeo, hombre".

El pobre Lewis es grande, fuerte, hábil, pero no tiene ese carisma del tipo peligroso, infractor, que camina empujando a los hombres y pellizcando a las mujeres.

Inteligente, cortés, de pocas palabras, plácido, Lewis detesta los excesos de todo tipo y hasta adora a su madre, quien estuvo presente en la conferencia de prensa en que anunció su retiro.

Gerente o pugilista


En este mundo de apariencias, en que muchos deportistas se disfrazan de bravos o de raros para ser aceptados por la multitud, el mutis de Lennox Lewis fue como la jubilación de un gerente bancario en vez del retiro de un campeón mundial de boxeo.

Lewis retiene su título pero, sin oponentes de calidad en el horizonte, se retira.

Hasta habría quedado bien si los periodistas le hubiesen regalado un reloj pulsera, para marcar la ocasión.

Es un hombre que a los 38 años todavía no encuentra su sitio en el mundo.

Unos le dicen que su lugar está entre los grandes del boxeo, pero él sabe que eso no puede llenar otro vacío.

¿Se siente británico Lennox Lewis? Es difícil saberlo, porque aunque nació en este país sus raíces son de Jamaica y él se crió en Canadá. Su acento es canadiense y él siempre deseó triunfar en Estados Unidos.

Lewis es muy rico (tiene el equivalente a 5.000 años de mi salario) pero le falta ese reconocimiento de la multitud que tuvo, en cambio, un púgil muy inferior a él, el localista Frank Bruno.

Qué cosas que tiene la vida, dice el tango.



  
Cronologìa deportiva:


1988: Lennox Lewis gana la medalla de oro en las olimpiadas de Seúl representando a Canadá.


1993: Se convierte en el primer campeón mundial de peso pesado británico en más de un siglo.


1994: "El León" sufre su primera derrota en manos de Oliver McCall y pierde su título en Londres.

1997: Lewis demuestra su destreza cuando venga su derrota y vence a McCall.


1999: Lewis domina la pelea contra Evander Holyfield, pero el juez declara un empate.

2002: Derrota a Mike Tyson.

2003: Lewis repele a Vladimir Klitschko y el árbitro suspende la pelea en el sexto asalto.



Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/la_vida_es_juego/newsid_3469000/3469341.stm 


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