jueves, 9 de mayo de 2013

ESPECIALES - LA TRAGEDIA DE LEN BIAS






UNA NOCHE FATAL



Len Bias aterrizò en la NBA con la promesa de ser el rival que amenace el incipiente legado de Michael Jordan. Pero nada de lo esperado se llegó a cumplir. Después del draft, Lenny vivió una jornada maratoniana de firmas, presentaciones, entrevistas a los medios... Cuando por fin regresó a Maryland, y después de un rato en casa con la familia, tocaba ir a celebrarlo con sus amigos de la Universidad. Una celebración que acabó con su vida.

En una funesta noche, Len Bias se fue a la residencia donde había vivido los dos últimos años. Antes había pasado a recoger con el coche a Brian Tribble, su amigo de toda la vida, y se habían detenido a comprar alcohol en un comercio. La cocaína ya la llevaba Brian. Tras un paso fugaz por una fiesta, los dos llegaron a la habitación 1103 del Washington Hall. Ahí se juntaron con Gregg y Long, dos compañeros del equipo universitario de baloncesto. Y comenzaron su fiesta.

Las cervezas y el coñac se fueron agotando en manos de los cuatro amigos. La cocaína hizo el resto, y el ambiente en la habitación pasó de ser jovial y alegre a cargado y nocivo. Toda la conversación giraba en torno a lo que Bias había hecho en la Universidad, en lo que iba a hacer en la NBA, en que iba a convertirse en el mejor de la Liga, iba a comandar a unos Celtics campeones, iba a ganar muchos anillos.

El alcohol inundaba la fiesta de carcajadas y distensión. Los más de dos metros de estatura del joven paseaban por el campus de la Universidad de Maryland con la seguridad de quien es venerado e idolatrado. "Eres el amo, Lenny, el amo", le espetaban sus compañeros. Len Bias se sentía inmortal, dueño de un destino brillante al alcance de la mano. Quien lo hubiera pensado. De niño le apodaban 'Frosty', porque era discreto, callado y humilde.

El 17 de junio de 1986, los Boston Celtics, vigentes campeones de la NBA, le habían seleccionado con el número 2 del denominado 'draft maldito'. Red Auerbach, entonces presidente la franquicia, llevaba tres años siguiendo las evoluciones del talentoso Bias.

La madrugaba empezaba a ganar terreno el 19 de junio, apenas dos días después del draft. Había que buscar nuevas sensaciones fuera del campus, así que Len se subió al coche y condujo hasta una reunión alternativa. También le supo a poco. Necesitaba emociones fuertes, descontrolar, llevar al límite su libertad antes de enrolarse en los Celtics y someterse a la exigente disciplina de entrenamientos y partidos.

Alrededor de las tres de la mañana, en el Washington Hall, la residencia universitaria en la que se hospedaba, Len Bias consumió algunas rayas de cocaína. Fue una de esas decisiones de joven inconsciente que piensa que nada le pasará factura. Lamentablemente, se equivocó.

Cuando Bias percibió en su pecho que algo comenzaba a rebelarse, tuvo una punzada que le dijo que aquello no saldría bien. Se dirigió a su habitación. Sus pies se posaban uno delante del otro, pero parecía no seguir un rumbo determinado: caminaba como un autómata.

El miedo apareció de súbito en su mirada. Se sentó en la cama e intentó tranquilizarse. Trató de respirar hondo y de atemperar sus nervios, pero su corazón iba tan deprisa que colapsó. Poco antes de que se iniciaran las convulsiones propias de la arritmia cardiaca que estaba a punto de consumirle, toda su vida pasó ante sí.

Con la primera luz de la mañana, a Len Bias le dio el primer ataque. Cayó como un plomo en el suelo. Ante Tribble, Long y Gregg, totalmente incrédulos y sin capacidad de reacción, se le paró el corazón.

Después se aseguró que Len no era para nada consumidor habitual de cocaína. Alguna vez la había tomado, sí, pero muy esporádicamente. Aquella noche se le fue de las manos. Eso, unido a que la cocaína que estaba consumiendo tenía una pureza del 98% –"es incomprensible cómo una droga así había llegado a sus manos", comentó más de un experto durante la investigación–, resultó demoledor.

La muerte de Len Bias cayó como un jarro de agua fría no sólo en la NBA, sino en todo el país. En una sociedad en la que se desconocían por completo los efectos que podía acarrear la droga –e incluso era considerado como algo cool–, la muerte de un deportista a punto de convertirse en una estrella mundial a causa de la cocaína fue un toque de atención para todos.

"El legado de Lenny es que ha salvado muchas de nuestras vidas", afirman los jóvenes de la época. Siempre que se recuerda a Bias se habla de que, dentro de la desgracia, su muerte sirvió para evitar muchas más dentro de una sociedad que por fin se dio cuenta del peligro que tenía jugar con las drogas. 

Se hicieron muchas campañas de publicidad, se crearon nuevas y severas leyes antidroga, pero sin duda fue el golpe moral que supuso la muerte de una estrella que iba a ser y no fue lo que más ayudó. Auerbach calificó su muerte como el mayor impacto en Boston desde el asesinato de Kennedy

Todos esos pensamientos de grandeza acerca de Len se desvanecieron poco después. Un simple error en una trayectoria inmaculada le costó la vida. Cuando los servicios médicos entraron en su cuarto a las 6.36 de la mañana, se hallaba inconsciente y no respiraba. Trataron de reanimarle, le inyectaron epinefrina y otros medicamentos, le instalaron un marcapasos, pero nada se pudo hacer por arrancarlo de las garras de la muerte.

Pasadas las 8.55 del 19 de junio de 1986, los médicos certificaron el fallecimiento de Len Bias. Se han cumplido recientemente 25 años de aquel trágico episodio del hombre que pudo reinar en la NBA.

Cuatro días después de su muerte, 11.000 personas habían pasado por el Cole Field House, el pabellón de los Terrapins de Maryland donde Bias deslumbró al mundo con su agilidad y astucia. Red Auerbach dijo que la ciudad de Boston no había sufrido un impacto semejante desde el asesinato de John F. Kennedy.

Fue tal la reacción social que desencadenó la muerte del jugador que, en 1988, el Congreso norteamericano aprobó una estricta ley antidroga conocida como 'La ley Bias'. El grado de consenso que se produjo en torno al asunto propició que demócratas y republicanos votasen unidos.

El juicio por la muerte de Len Bias sentó en el banquillo a dos de sus compañeros de equipo, Terry Long y David Gregg, acusados de posesión de cocaína y obstrucción a la justicia. También Brian Tribble, un amigo del fallecido, se vio enfrente del gran jurado por posesión y tráfico de cocaína.

Una noche, una maldita noche, la más triste de la historia de la NBA, terminó con su sueño. Nada más morir, las primeras flores que recibió la familia de Len Bias procedían de Michael Jordan. Él sabía que sólo la cocaína le había arrebatado al que iba a ser su mayor rival durante la siguiente década en la lucha por dominar la mejor liga de baloncesto del mundo.


Clip - Highlights de Michael Jordan vs. Len Bias (North Carolina/Maryland, 1984):


Clip - Highlights del Draft 1986 (1st. round pick, Len Bias):


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