viernes, 18 de octubre de 2013

ESPECIALES - LA BATALLA JUDICIAL DETRÁS DE LA MUERTE DE AYRTON SENNA






FALLA MECÁNICA ò ERROR HUMANO?
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA



Para 1994, la FIA prohibía el uso de ayudas de tipo electrónico (suspensión activa y control de tracción) lo que no comprometió el dominio de la escudería Williams. Senna logró anotarse en las tres primeras fechas las pole position; no obstante, como el mismo advertiría, problemas de concentración lo harían abandonar en las dos primeras, (Brasil y Pacífico). En ambas ocasiones abandonaría: en el Autódromo José Carlos Pace tras un trompo en la curva Juncao, lo cual pararía su motor, y por ende lo obligaba a dejar una carrera que se llevaría Michael Schumacher, y en la que el propio compañero de Senna, el inexperto Damon Hill, obtendría el segundo lugar de la carrera.

En la segunda prueba, en el circuito de Okayama, también tras largar de la posición preferente se vería involucrado en un incidente en la primera curva con Mika Häkkinen y Nicola Larini, abandonando por segunda vez consecutiva, mientras nuevamente el Kaiser se imponía, poniendo más presión a Senna para empezar a demostrar su talento en la casa inglesa. La siguiente prueba (San Marino) marcaría un antes y un después en el mundo de las carreras.
En uno de los momentos más oscuros de los que se tenga historia en la F1 y del equipo fue probablemente en 1994, cuando en el Gran Premio de San Marino, Ayrton Senna, que era el fichaje de relumbrón de la escudería para intentar ampliar su dominio, tuvo un fatal accidente en su tercera carrera con el equipo Rothmans Williams Renault, perdiendo la vida a los 34 años. Ese fin de semana sería visto como uno de los más oscuros de la historia del deporte. En las prácticas del viernes, Rubens Barrichello se estrellaba en la variante Bassa, sobreviviendo de milagro.

En las clasificaciones del sábado, el austríaco Roland Ratzenberger perdió la vida en la curva Villeneuve. El día de la carrera, apenas comenzada la prueba, se produce un violento choque entre el finlandés J.J. Lehto y el portugués Pedro Lamy, lo cual obliga a la entrada del auto de seguridad.
Senna había indicado, en conferencia de prensa tras el accidente de Ratzenberger, acerca de las malas condiciones de la pista recientemente reparada, ya que el reasfaltado era incorrecto al dejar diversos tipos de piso en una pista muy rápida así como de los numerosos resaltos aparecidos por el mal tratamiento del material de cobertura. El paulista advirtió además que ante el evento de circular tras el auto de seguridad durante las banderas amarillas, se provocaría el enfriamiento de los neumáticos generando una caída en la presión que haría aún más crítica la adherencia ya que la altura del monoplaza caería y este quedaría rozando el suelo.
Ya relanzada la carrera, a los 12 segundos de iniciada la séptima vuelta, el Williams FW16 del brasileño se estrellaba en la curva Tamburello. Una pieza de metal, saldría disparada por la presión del choque, atravesando el casco. Cuatro horas después, Senna fallecería en el hospital de Maggione de Bologna.

Ante la acusación de negligencia contra la escudería, Williams se hizo eco de la explicación dada por el propio Senna el día antes y ha sido citada por algunos especialistas como la causa del accidente, pero el propio Adrian Newey la descartó al indicar que a esa altura y tras los zig zag de rigor los neumáticos ya habrían obtenido la presión necesaria y que, por lo demás, un piloto experimentado como Senna no habría cometido un error de apreciación de este tipo, menos al haber advertido el mismo esta probabilidad.

Newey también descartó la rotura de la columna de dirección, explicación sustentada por los fans del paulista, puesto que la perdida de adherencia partió en las ruedas traseras y no en las delanteras; y Senna alcanzó a corregir virando contra la curva, 0,36 segundos después de producido el derrape, lo que además descarta su eventual desvanecimiento, por lo que hasta la fecha no existe una conclusión valida acerca de la causa del accidente.

Tras este negro episodio, Williams mantuvo su dominio como escudería pese a tener en frente a Michael Schumacher que ya asomaba como un gran piloto. El debutante David Coulthard y el excampeón Nigel Mansell se relevaron en la butaca dejada por Senna y concluyeron con éxito la temporada, apoyando al hasta entonces segundo piloto Damon Hill quien perdió el título de pilotos del año por apenas un punto frente al Kaiser germano, en una final polémica en Adelaida. Williams obtuvo el premio de consuelo obteniendo su séptimo título por equipos.
 
Más de dos años después del accidente de Ayrton Senna,Frank Williams y otras cinco personas de la escudería tendrían que explicar ante la justicia su cuota de responsabilidad en la muerte del piloto brasileño.
Han pasado dos años y siete meses desde que el mundo del automovilismo perdió en la pista de Imola, Italia, a uno de los más grandes de todos los tiempos: Ayrton Senna. Sin embargo, la justicia hechó mano para volver sobre un tema que muchos creían clausurado: el accidente que le costó la vida. Varias agencias de prensa y medios de comunicación de Italia informaron que el fiscal encargado de la investigación del accidente, Maurizio Passarini, había logrado por parte del juez que tiene el caso desde 1994, Diego Di Marco, el permiso para proceder al encausamiento por homicidio involuntario al propietario del equipo de Senna, Frank Williams, al responsable técnico de la escudería Patrick Head, a los directores de carrera Roland Bruinseraede, Federico Bendinelli y Georgio Poggi, y a uno de los mecánicos de la escudería.
Según el fiscal, en el último año han surgido nuevas pruebas, que no pudo revelar, las cuales permitieron convencer al juez para encausar a Williams y a las otras cinco personas.A mediados de diciembre del año pasado, cuando se conocieron los resultados de los peritajes hechos al auto de Senna, en los que se concluía que la causa esencial del accidente había sido el rompimiento de la columna de la dirección, los medios de comunicación de todo el mundo ya habían especulado con la posibilidad de que acusaran a Frank Williams de homicidio involuntario. En esa ocasión se argumentó que el resultado de la investigación hecha por Enrico Lorenzini podría llevar a los tribunales a Williams, si el juez así lo consideraba.
El informe afirmaba que la columna, que normalmente es una sola pieza de 70 centímetros de largo, había sido soldada y al quedar mal unidos los pedazos se partió en dos antes de la curva, lo que provocó que el auto siguiera derecho contra el muro. En ese entonces el equipo dijo que no comentaría nada hasta que hubiera un pronunciamiento oficial del juez.Durante los siguientes 12 meses el juez no volvió a referirse al asunto y la investigación parecía que no iba a llegar más allá del punto en el que había quedado en diciembre de 1995. Por eso la autorización que recibió el fiscal Passarini sorprendió a quienes pensaban que la investigación había muerto en los tribunales italianos. Un día después del anuncio de los nuevos indicios de encausamiento uno de los implicados, Bendinelli, director del grupo que opera la pista de Imola, se apresuró a decir a la Gazzetta dello Sport de Milán que "no tengo motivo de preocupación alguno porque soy inocente y por lo tanto sólo debo espera un juicio para esclarecer el caso".
Hasta aquel momento, Williams y los demás miembros de la escudería no se habían pronunciado sobre el asunto. Por ahora todo es incertidumbre alrededor del caso, pues tendrán que pasar varias semanas, o incluso meses, antes de saber si el juez decide abrir un proceso judicial formal contra Williams y sus empleados. Algunos expertos afirman que las posibilidades de que alguien termine en la cárcel son escasas, pues es poco probable que se logre demostrar contundentemente quién hizo las modificaciones en la dirección. Sin embargo, de lo único que parece haber certeza absoluta es que mientras se encuentra un culpable el fantasma de Senna seguirá rondando por las pistas de Imola.

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