martes, 12 de noviembre de 2013

ESPECIALES - LA TRADICIÓN DE PÍVOTS EN GEORGETOWN







LA CUNA INAGOTABLE:
FACTORÍA DE GIGANTES





Solemos asociar productos con lugares y/o países, para relacionar al mismo con su procedencia. Si leemos “jugador procedente de Georgetown” en alguna plantilla es posible que ocupe la posición de ala-pívot o pívot. De dicha universidad han salido los siguientes interiores destacados en las últimas décadas: Patrick Ewing (nº1 draft 1985), Dikembe Mutombo (nº 4 draft 1991), Alonzo Mourning (nº2 draft 1992), Jerome Williams (nº26 draft 1996), Othella Harrington (nº 30 draft 1996), Jeff Green (nº5 draft 2008), Roy Hibbert (nº 17 draft 2009) y Greg Monroe (nº7 draft 2010).


Los nombres de Patrick Ewing, Dikembe Mutombo y Alonzo Mourning hablan por sí solos. Los tres saben lo que es jugar unas Finales NBA (en el caso de Zo se llevó el anillo en 2005/06) y varios All-Stars. Fortalezas defensivas y/o ofensivas que lideraron a sus equipos hacía cotas muy altas. Se ganaron todo el respeto de la NBA por su defensa, actitud y carácter ganador.

 Pero Georgetown también ha promocionado jugadores de perímetro de alto nivel. Hay dos rara avis que sobresalen ante tanto músculo y altura: Allen Iverson y Sleepy Floyd. Eric Floyd, conocido como “Sleepy” (1.91, nº13 draft 1982) ostenta el récord de más puntos en un cuarto (29) y en una mitad (39) en un partido de playoffs. Durante trece temporadas mostró su calidad ofensiva (12.4 ppp y 5.4 app).


Con Iverson rompieron el molde. Hablar de The Answer (1.83, nº1 draft 1996) es nombrar al más liviano de los anotadores de la historia de la NBA.  Con un cuerpo reducido (apenas 75 kg), su juego se impuso en un deporte de gigantes y le condujo a disputar en 11 ocasiones el Partido de las Estrellas (MVP en 2001 y 2005), erigiéndose hasta cuatro veces con el cetro de máximo anotador de la temporada (1999, 2001, 2002, 2005), incluyendo en 2001 el  MVP  de la fase regular y jugar las Finales.


Entre tanta estrella también se encuentran jugadores de equipo. Othella Harrington (12 campañas con 7.4 ppp y 4.4 rpp) y Jerome Williams (9 temporadas con 6.6 ppp y 6.4 rpp) no tuvieron el impacto en la NBA como el resto de sus compañeros, pero han gozado de una buena carrera profesional, teniendo papeles de cierta relevancia en momentos puntuales.

Curioso caso el de esta institución (es la quinta universidad en exportación de jugadores a la NBA) a la hora de “crear” torres imponentes. El nombre de Roy Hibbert, actual pívot titular de los Indiana Pacers, no era demasiado conocido para un aficionado medio al baloncesto de la NBA. Sus dos primeras temporadas en la liga habían transcurrido sin que el jugador dejara una gran impacto. Sus condiciones físicas, 2.18 m y 126 kg de peso, le convertían en alguien con la capacidad para transformar las aspiraciones de su equipo, pero su desarrollo estaba siendo lento.


De hecho, esas dudas sobre su posible progresión en la NBA, fueron las que le llevaron a caer hasta el puesto 17 del draft del 2008. No deja de sorprender esa caída, teniendo en cuenta que “proyectos” cuando menos dudosos, como Shawn Bradley en su día, o Hasheem Thabeet ocuparon la segunda posición de su promoción. Además, Hibbert había sido pieza clave de los Georgetown Hoyas que volvieron, más de 20 años después, a una Final Four. De hecho, en ese torneo universitario, Roy se las vio con otros pívots destacados de su generación, como Greg Oden y Joakim Noah.


La explosión de Roy Hibbert esta temporada, ya destacada aquí, supone el último episodio de la larga historia de la factoría de pívots salidos de este campus universitario. Su técnico, John Thompson, es todo un especialista en formar centers de calidad con gran impacto en la NBA. La lista es importante y de gran calidad, con momentos imborrables, tanto dentro como fuera de la pista.

Pero no lo es tanto si tenemos en cuenta su entrenador durante más de un cuarto de siglo: John Thompson. No pudo brillar como jugador (Boston Celtics, 1964-1966) a pesar de su imponente figura (2.08 y 122 kg), pero ha dejado su huella como entrenador. Desde 1972 hasta 1999, gestionó en Georgetown su trabajo deportivo (duro, disciplinado y defensivamente agresivo) con su mano izquierda. Con un trato casi paternal, ha solventado situaciones difíciles como las vividas en su momento por Ewing, Zo o AI3.


Patrick Ewing fue criticado en su llegada a la NCAA por no saber leer con agilidad, por no ser un alumno aventajado fuera de las canchas. El jugador de origen jamaicano sufrió burlas y menosprecios en sus primeros años en Georgetown. Incluso en los partidos se podían leer carteles de sus detractores con frases como “Ewing No Save Leer Hesto” o “El orangután de Jamaica”. Gracias al apoyo del entrenador superó sus miedos y fue acogido por el resto de sus compañeros de tal forma que pasó a ser llamado “The Hoya Destroya”. En sus cuatro como universitario jugó la Final NCAA en tres ocasiones y ganó el título en 1984.


Alonzo Mourning entró en Georgetown con aureola de jugador impresionante. Su elección para entrenar con el Dream Team de 1992 causó revuelo en las esferas NCAA, ya que era el primer jugador no-universitario que obtenía ese privilegio. Sus frustraciones por no conseguir los hitos deportivos y  verse envuelto en un asunto turbio que le relacionaba con el gánster y traficante de drogas Rayfull Edmund III le hicieron mella en su personalidad. Thompson canalizó dicha frustración y lo preparó mentalmente para convertirlo en un jugador de élite en la NBA.


¿Qué decir de Allen Iverson? A un paso de entrar en la cárcel por un incidente en una bolera con chicos de raza blanca la noche del 14 de febrero de 1993. Iverson contaba con 17 años, y de no ser por el indulto del gobernador de Virginia, hubiese estado 15 años por un delito de agresión y lesiones. Siempre estuvo marcado por ese incidente. Coach T le ayudó a integrarse a la comunidad, a enderezar su rumbo. Por motivos económicos y familiares, AI3 abandonó la universidad antes de graduarse, hecho casi anecdótico bajo el mandato de Thompson en el banquillo de los Hoyas.


El deporte más popular dentro de esta cuna de talentos gigantes no podría ser de otra manera el baloncesto masculino. Gracias a su título nacional logrado en 1984, y a que por él han pasado jugadores que posteriormente fueron grandes estrellas de la NBA, como los mencionados Pat Ewing, Allen Iverson o Alonzo Mourning, Georgetown ha inscripto su nombre en la cumbre del basket colegiado. Una vez que Pat Ewing dejó el equipo para dar el salto a la NBA, el equipo siguió manteniéndose en la élite, clasificándose casi cada temporada para la fase final, pero sin llegar a los éxitos de los años ‘80. Desde entonces, ha sido en dos ocasiones finalista del NIT, en 1993 y 2003, y más recientemente volvió a alcanzar la Final Four en 2007, cayendo ante Ohio State en semifinales.



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