martes, 4 de febrero de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS II: HEARNS - LEONARD (ESPN Deportes, 2013) por Dan Rafael






Durante los 1980s, fueron la versión boxística de los cuatro jinetes: Sugar Ray Leonard, Thomas Hearns, Marvin Hagler y Roberto Durán. Fueron la cara del boxeo durante la mayor parte de la década y terminaron midiéndose en una serie de nueves combates de alto perfil entre ellos. Pero tantas veces como pelearon y por mucha emoción y dinero que generaron, fue el primer enfrentamiento ampliamente anticipado entre Leonard and Hearns, por el indisputado título mundial de campeón de peso welter, el que supera al resto como una de las peleas más grandes del siglo 20. 

Leonard era el querido de Norteamérica, el carismático y emocionante medallista de oro de las Olimpiadas del 1976 y un vendedor emergente con una sonrisa de un millón de dólares. No solo era la estrella más grande del boxeo, sino que también era un deslumbrante técnico con velocidad y poder que había recuperado su título mundial de peso welter en una revancha contra Durán en noviembre del 1980. Hearns, "The Hitman" y el querido orgullo de Detroit, era alto y larguirucho, con una actitud más relajada que Leonard pero con un poder que podía dejar una agujero en la pared, particularmente con su destructiva mano derecha. 

Ambos eran de los mejores boxeadores de todos los tiempos en su cima, poseyendo títulos mundiales y con la voluntad de responder ante la demanda del público de que se midieran entre sí. Leonard la ha denominado como la pelea más importante en su carrera, la cual estuvo repleta con muchas otras significativas. Leonard-Hearns I no fue solo un encuentro cumbre por la supremacía de las 147 libras, sino también lo que equivalió a la coronación de la figura central del boxeo.

El número de nocauts consecutivos en peleas de título para Leonard luego de vencer a Hearns, Noqueó a Bruce Finch cinco meses después, extendiendo la racha a cinco. Se subieron al cuadrilátero el 16 de septiembre del 1981 en el estadio al aire libre del Caesars Palace en Las Vegas en lo que fue, en su momento, el combate que generó más dinero en la historia del boxeo, y procedieron a dar una pelea memorable digna del bombo publicitario masivo.

Hubo altibajos durante la pelea donde ambos boxeadores tuvieron su momento. Hearns, acosando a Leonard y buscando conectar su derechazo, dominó desde temprano e hincó a Leonard con esa temerosa arma en el segundo asalto. Para el quinto, Hearns le había hinchado el ojo izquierdo a Leonard y estaba en control gracias a su largo y poderoso jab de izquierda. Pero Leonard, con 25 años en ese momento y tan calmado como podía estar, se reanimó. Le dio una paliza a Hearns, con 22 años, durante el último minuto del sexto asalto y lo tuvo en aprietos por primera vez en el combate -- realmente por primera vez en la carrera de Hearns. Leonard continuó repartiendo golpes en el séptimo round antes de que Hearns, que tuvo momentos antes que parecía fuera de sí, de alguna manera recobró su compostura. 

Fue un gran regreso, considerando que Emanuel Steward, el entrenador de Salón de la Fama de Hearns, dijo posteriormente que había considerado detener la pelea tras finalizar el sexto round. Hearns se convirtió en el boxeador en el octavo asalto. Se movía y lanzaba jabs mientras trataba de recuperarse, y funcionó. Terminó ganando del noveno al duodécimo round en las tres tarjetas de anotaciones de los jueces contra un Leonard cansado. 

Angelo Dundee, el venerado entrenador de Salón de la Fama de Leonard, sabía que su boxeador estaba en problemas. Dundee tenía justamente lo que necesitaba para animar a su hombre y aconsejó a Leonard en la esquina tras el duodécimo round."Tienes nueve minutos", le dijo Dundee, calmado pero con firmeza. "Lo estás echando a perder, hijo. Lo estás echando a perder".

Leonard, cuyo ojo lastimado estaba prácticamente cerrado, se llevó las palabras de Dundee al pecho y salió cargado de la esquina para el decimotercer asalto para derribar a Hearns por las cuerdas con una ráfaga de puños. Volvió a derribar a un Hearns debilitado por segunda ocasión justo antes de que finalizara el round.
Aún así, Hearns lideraba las tres tarjetas -- 125-122, 125-121, 124-122  al comienzo del decimocuarto round. Si se mantenía de pie, ganaba. 

Pero Leonard presentía el final. Cuando arremetió contra Hearns con un derechazo que lo hizo retroceder hasta las cuerdas, Leonard alzó sus brazos en victoria para entonces comenzar a martillar a Hearns con ambas manos. Finalmente, el referí Davey Pearl intervino restando un minuto y 45 segundos para darle fin a una confrontación histórica que, ciertamente, también sirvió como la coronación de Leonard. 


Fuente: Dan Rafael para ESPN Deportes, Serie Superpeleas (Agosto 2013)


Clip - pelea completa:



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