martes, 4 de marzo de 2014

ARTÌCULOS - SUPERPELEAS IX: HOLYFIELD - BOWE I (ESPN Deportes, 2013) Por Kieran Mulvaney









Por Kieran Mulvaney
para ESPN.com

 

La crítica a Evander Holyfield ha sido que no era lo suficientemente grande. Aunque había sido un tremendo campeón en peso crucero, tenía el peso, tamaño y fuerza para manejar a los mejores en la división de peso completo? Pero entonces, algo gracioso sucedió: No solamente dominó a los mejores, los noqueó. 

El ex campeón Pinklon Thomas duró hasta el séptimo round. Otro ex campeón, Mike Weaver, llegó al décimo. Alex Stewart, para ese entonces invicto y respetado, no llegó ni al octavo asalto. El punto fuerte, por supuesto, fue la aniquilación de un puñetazo sobre Buster Douglas lo que le ganó a Holyfield la corona del peso completo. No importa que no fue el Douglas enfocado, determinado y en forma que había noqueado a Mike Tyson sino una versión más adiposa y pareciese que apática. Todo lo que uno puede hacer es derrotar al hombre que se tiene en frente, y con un derechazo, Holyfield derribó y noqueó a un oponente que pesaba casi 40 libras más que él.

El número de meses que Riddick Bowe fue profesional cuando derrotó a Evander Holyfield en su primera pelea, al momento el cuarto más rápido acenso el título pesado en la historia.

Pero entonces, el viejo George Foreman y el marginalmente menos viejo Larry Holmes lo hicieron ir a la distancia, y Smokin' Bert Cooper lo tuvo en aprietos antes de que Holyfield lo destrozara. Entonces, ¿cómo podría manejar a un joven león más grande y fuerte como Riddick Bowe? 

El analista Larry Merchant, como fue frecuentemente el caso a través de los años, proféticamente predijo el combate cuando, mientras los dos hombres estaban parados en sus respectivas esquinas antes del campanazo inicial, observó en la trasmisión de la pelea que , "La sabiduría convencional era que Holyfield intentaría pelear contra el gran Bowe de la misma forma en que lo hizo contra George y Buster Douglas: quedándose fuera, entrando con rápidas combinaciones. Pero tarde o temprano, se armará una pelea aquí".
Se armó más temprano que tarde. Holyfield, a pesar de todas sus habilidades, casi nunca elegía tomar otro rumbo. Aunque parecía estar desventajado en estatura frente a su rival, voluntariosamente se posicionó adentro e intercambió golpes, y Bowe -- a pesar de algunas interrogantes sobre su apetito de lucha -- estaba más que feliz de responder a la par. 

Durante nueve asaltos, el combate fue competitivo sin estar excepcionalmente cerrado, Bowe parecía conseguir la ventaja en casi todas las estrofas completadas, cortesía de su alcance adicional y poder. El ojo derecho de Holyfield estaba tan hinchado que parecía cerrado, tenía una cortadura en el ojo izquierdo, y el título parecía escurrírsele de las manos. Entonces, en el décimo round, Bowe conectó un uppercut de derecha que hizo que la cabeza de Holyfield se le fuera hacia atrás, tambaleándose. Percibiendo un posible final, Bowe atacó, un gancho izquierdo que empujó a Holyfield hacia la esquina como borracho. Bowe lo maltrató por todo el cuadrilátero, pero Holyfield mantuvo su guardia. 

De repente, sus piernas parecieron más firmes, la solidez regresó en su pisar, y ahora Holyfield era el que estaba lanzando puñetazos, encontrando a su rival con viciosos ganchos izquierdos y derechazos mientras su oponente parecía desgastado. 

Holyfield finalmente cayó a la lona en el undécimo asalto, pero incluso ahí se rehusó a rendirse, batallando hasta el último segundo del duodécimo round. En muchos aspectos, demostró más en esa primera derrota de su carrera de lo que había hecho en sus victorias previas. No lo podía saber en ese entonces, pero esa noche en Las Vegas quedaría en evidencia que fue el combate que marcó el descenso de la carrera de Bowe. Para Holyfield, hubo muchas grandiosas noches más en su futuro. 


Fuente: Por Kieran Mulvaney para ESPN Deportes, "Serie Superpeleas" (Agosto 2013)




Clip - pelea completa:




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