lunes, 10 de marzo de 2014

FOTOGRAMAS - EL ENCUENTRO ENTRE CASSIUS CLAY Y THE BEATLES (Miami, 1964)





Era febrero de 1964 en Estados Unidos. Por un lado los Beatles visitaban por primera vez ese país en medio de un furor impresionante que los convertiría en el grupo musical más conocido de la historia. La primera vez que se presentaron en la televisión estadounidense, paralizaron al país, escandalizaron a una generaciòn por completo, inauguraron una nueva época.



Por el otro lado, Muhammad Ali, aún llamado Cassius Clay, se preparaba para disputarle a Sonny Liston su primer campeonato mundial en camino a convertirse en el peleador más conocido de la historia. Clay, sobre el ring, también era la inauguración de una nueva época. Era el futuro que tocaba a la puerta del presente. Era la modernidad y la segunda mitad del siglo XX la que se reuniría por esas fechas en Miami, un choque de culturas, un encuentro èpico entre celebridades de una època.


A Harold Conrad, quien coordinaba la promoción de la pelea entre Clay y Liston, le pareció un magnífico acto publicitario que el “Cuarteto de Liverpool” se reuniera y se fotografiara con Clay en el gimnasio de la quinta avenida de Miami donde se entrenaba.





Cuando a los Beatles les propusieron el encuentro, John Lennon opinó que a quien debían visitar era al campeón Sonny Liston y no al retador Clay, pero a Liston le desagradaron los Beatles cuando los vio en el show de Ed Sullivan donde tocaron y de esa forma el encuentro con el entonces campeón Sonny Liston no se dio.



En la sesión de fotos hubo un interminable juego entre los músicos y el peleador que quedó inmortalizado con la famosa imagen de los cuatro Beatles hombro con hombro que simulan caer como fichas de dominó ante un golpe de Cassius Clay. Tanto Los Beatles como Cassius Clay representaban un cambio generacional. Era la nueva juventud del mundo que reclamaba su lugar. Que era abierta, que se expresaba, que no daba concesiones. Era la evolución incipiente de una nueva forma de pensar.



No a todos les pareció lo mismo. Jimmy Cannon era uno de los columnistas deportivos más importantes de Estados Unidos pero una pluma de la vieja guardia. Así calificó el encuentro: “Clay es parte del mismo movimiento que los Beatles. Clay encaja perfectamente con esos cantantes que nadie logra oír, y con los punks montados en sus motocicletas, y con Batman, y con los chicos de melenas sucias, y con las chicas con aspecto de no lavarse nunca, y con los universitarios bailando desnudos en reuniones secretas, y con la rebelión de los estudiantes que todos los primeros de mes reciben dinerito de sus papás, y con los pintores que copian etiquetas de sopa, y con los vagabundos que se niegan a trabajar, y con todo el traído y llevado culto de los niños mimados y aburridos”.

 

Cannon añoraba una época que ya se había ido. Se resistía a la naturaleza, a la evolución social. En su párrafo, Cannon despreciaba a toda una cultura. Sin embargo, sus palabras se perdieron en la historia. No había marcha atrás. En febrero de 1964, "El Màs Grande"  y "Los Fab Four" nos dieron una muestra del futuro, señalando el camino a seguir en tiempos por demàs convulsivos.




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