martes, 25 de agosto de 2015

FOTOGRAMAS - RUBIN CARTER & DENZEL WASHINGTON ("El Huracán", 1999) de Norman Jewison



Instantánea: Rubin <<Hurricane>> Carter y Denzel Washington


Rubin Carter se abrió paso en la vida a puro golpe, y la vida lo golpeó de vuelta. Rubin Carter empezó a hacerse notar como un truhán, un hijo de la pobreza que a los 11 años atacó a un hombre con un cuchillo. La mayor parte de su juventud estuvo encerrado, resentido, y dispuesto a pasarle por encima a todos.

La historia del Huracán no tiene que ver con todo lo que hizo –especialmente lo malo, que fue mucho– sino con lo único que no hizo, por más que la sociedad dijera lo contrario. Rubin Carter no fue un asesino, pese a que el sistema de justicia de Nueva Jersey se empeñó en crucificarlo, al punto de condenarlo en dos juicios distintos por tres homicidios y mantenerlo en prisión por casi 20 años por esos crímenes que no cometió.

Al momento de su encarcelamiento, en 1967, Carter era una figura prominente, un tipo acostumbrado a los titulares y los reflectores. Su fama, como todo en la vida, se la ganó a puñetazos, pues tras dejar atrás sus años de delincuente juvenil se convirtió en boxeador profesional. Y fue ahí, sobre el cuadrilátero, que aquel pegador explosivo y fanfarrón se convirtió en el Huracán.

Al igual que casi todo el mundo, a Rubin no lo conocí hasta 1999, por medio de la película El Huracán . Desde entonces, cuando pienso en él lo primero que se me viene a la mente es la cara perfecta de Denzel Washington, mientras que de fondo escucho a Bob Dylan cantando “ here comes the story of the Hurricane”.

Hoy ya nadie lo discute: el Huracán fue a dar a la cárcel por el color de su piel, por su carácter desafiante, por creerse que podía llegar a ser el campeón mundial. La noche de los homicidios, el 17 de junio de 1966, él y su amigo John Artis resultaron los sospechosos perfectos. Luego, testigos mentirosos y una investigación motivada por el odio hicieron el resto.

Desde la cárcel, Rubin siguió peleando. Escribió una autobiografía, inspiró a Dylan a hacer una de sus primeras canciones protesta, y aprendió a combatir en los estratos judiciales. Finalmente, en 1985, un juez le dio la libertad y una sentida disculpa, pues a esas alturas su condena no solo estaba probada como un fraude, sino también como una vergüenza. Carter salió libre a los 48 años, sin boxeo pero con los puños en alto.



Hurricane (1975, Bob Dylan):

Disparos de pistola resuenan en la noche en el bar
Llega Patty Valentine desde el piso de arriba
Ve al encargado en un charco de sangre
Grita: “¡Dios mío, los han matado a todos!”
Aquí viene la historia del Huracán.
El hombre al que las autoridades culparon
De algo que nunca hizo
Lo pusieron en una celda de prisión, pero él pudo haber sido
el campeón del mundo.
Tres cuerpos allí tirados Patty ve
a otro hombre llamado Bello, andando por allí misteriosamente
“yo no lo hice”, dice él y levanta las manos
“estaba solamente robando la caja, espero que me comprendan
los vi irse” dice, y se detiene
“uno de nosotros mejor llama a la poli" y ellos entran en escena
con sus luces rojas centelleando
en la caliente noche de New Jersey.
Mientras tanto, muy lejos, en otra parte de la ciudad
Rubin Carter y un par de amigos van conduciendo por allí
El contendiente número uno para la corona de los pesos medios
No tenía ni idea de la clase de mierda que le iba a caer
Cuando un poli lo empujó a un lado del camino
Como la vez anterior y la vez anterior a esa
En Paterson así es como son las cosas
Si eres negro es mejor que no salgas a la calle
A menos que quieras caldear el ambiente.
A menos que quieras caldear el ambiente.
Alfred Bello tenía un socio y éste tenía un soplo para la pasma
El y Arthur Dexter Bradley habían salido para merodear
Dijo: “Vi a dos hombres huyendo, parecían pesos medios
Saltaron a un auto blanco con matrícula de otro estado”
Y la Srta. Patty Valentine simplemente asintió con la cabeza
El poli dijo: “Esperen un momento muchachos, este todavía no está muerto”
Así que lo llevaron al hospital
Y aunque este hombre apenas podía ver
Le dijeron que él podía identificar a los culpables.
Cuatro de la mañana y traen arrastrando a Rubin
Lo traen al hospital y lo llevan escaleras arriba
El hombre herido lo mira a través de su ojo moribundo
Dice: “¿Para qué lo traen?, este no es el tipo”
Sí, esta es la historia de Huracán
El hombre al que las autoridades culparon
De algo que nunca hizo
Lo pusieron en una celda de prisión, pero él pudo haber sido
El campeón del mundo.
Cuatro meses después, los ghettos están ardiendo
Rubin está en Sudamérica, peleando por su nombre
Mientras Arthur Dexter Bradley todavía está en el negocio del robo
Y la pasma le está apretando, buscan a alguien a quién culpar
“¿Recuerdas aquél asesinato en el bar?”
“¿Recuerdas que dijiste haber visto el coche en la huída?”
“¿Piensas que te gustaría jugar a la pelota con la ley?”
“¿Crees que pudo haber sido aquél boxeador el que viste huir aquella noche?”
“No olvides que eres blanco”
Arthur Dexter Bradley dijo: “Realmente no estoy seguro”
“Los polis dijeron: “A un pobre chico como tu le vendría muy bien una oportunidad”
Te tenemos por el trabajo del Motel y estamos hablando con tu amigo Bello
No querrás volver a la cárcel, así que sé buen chico
Le harás un favor a la sociedad
El hijo de puta es bravo y se pone más bravo
Queremos moverle el culo
Queremos clavarle este triple asesinato a él
El no es “Gentleman Jim”.
Rubin podía noquear a un hombre con un solo golpe
Pero a él no le gustó hablar mucho de eso
“Es mi trabajo”, decía, “y lo hago por dinero
Y en cuanto termino en seguida me pongo en marcha
A un paraíso donde fluye la corriente y las truchas y el aire es delicioso
Y doy un paseo a caballo por el campo”
Pero entonces lo llevaron a la cárcel
Donde intentan trasformar un hombre en un ratón.
Todas las cartas de Rubin estaban marcadas de antemano
El juicio fue un circo de cerdos, él nunca tuvo una oportunidad
El juez hizo aparecer a los testigos de Rubin como borrachines de los bajos fondos
Para la gente blanca que miraba él era un vago revolucionario
Y para la gente de color él era solamente un negro loco
Nadie dudó de que él había apretado el gatillo
Y aunque no pudieron presentar el arma
El D. A. (Fiscal del distrito) dijo que él era el autor del hecho
Y el jurado de blancos estuvo de acuerdo.
Rubin Carter fue falsamente enjuiciado
El crimen fue asesinato en primer grado, ¿adivinan quién testificó?
Bello y Bradley y los dos mintieron descaradamente
Y los periódicos, siguieron todos la corriente
¿Cómo puede la vida de un hombre como ese estar en la palma de la
mano de algún truhán?
Verlo tan obviamente entrampado
No puedo evitar avergonzarme de vivir en un país
Donde la justicia es un juego.
Ahora todos los criminales con sus trajes y corbatas
Están libres para beber martinis y mirar el amanecer
Mientras Rubin se sienta como Buda en una celda de diez pies
Un hombre inocente en un infierno viviente
Esa es la historia de el Huracán
Pero no terminará hasta que limpien su nombre
Y le devuelvan el tiempo que ha cumplido
Lo pusieron en la celda de una prisión, pero una vez pudo haber sido
El campeón del mundo.



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