martes, 25 de agosto de 2015

GRANDES PELEAS - FLOYD MAYWEATHER vs. MANNY PACQUIAO (Las Vegas, 2/5/2015)









Una victoria sin brillo: Floyd Mayweather no lució pero marcó claras diferencias ante Manny Pacquiao.
Actualizado el 4 de mayo de 2015 // Por Carlos Irusta
Archivo: ESPNDeportes.com


EL PESAJE: Después del pesaje es cuando empieza la pelea. ¿Será así? Seguramente, porque llega el momento del descanso y también de la focalización en el combate, y el reloj comienza a trabajar en cuenta descendente. Ya las especulaciones quedan atrás y solamente resta esperar y repasar las estrategias. Ninguno tuvo problemas con la balanza. Si bien el límite de los welters es de 147 libras (66,678 kilogramos) ninguno de los dos es un medio mediano natural. Así que las 145 libras (65,800) de Manny y las 146 (66,200) de Floyd indican que, ante todo, ambos están buscando lo que puede ser uno de los elementos claves de cualquier pelea: la velocidad.

Sin velocidad no hay potencia y, en este caso, la potencia pertenece a Manny, pero también hay que cuidarse de la velocidad de Floyd porque a la hora de golpear, tiene una precisión de cirujano. El apoyo de la gente parece ser ligeramente mayoritario para Manny. De hecho no es ningún descubrimiento que Floyd es el villano mientras que el filipino, con su casi cándida sonrisa, es el bueno de la película.

Mientras en su vestimenta Floyd destaca la palabra "Money", en las prendas de Pacquiao aparece el nombre de Dios. ¿Esto influye en una pelea? No demasiado, más allá de que Manny diga que Dios está de su parte. Lo que efectivamente influye es que los roles, a la hora de cruzar guantes, ejercen diferentes presiones. Floyd, amplio favorito en la mirada de los expertos, es el que arriesga su invicto -una cualidad a la que él le tiene una muy especial devoción, puesto que su motor de siempre es salir victorioso, aún si sus peleas no son dramáticas-, mientras que Manny, por la misma razón no tiene tanto para perder.

Todo el ambiente insiste en un par de hechos fundamentales, casi básicos. Manny Pacquiao, acorde con su temperamento y con lo que manda una estrategia básica, tendrá que hacer todo el gasto del combate. Poniéndole una presión a su ataque como, por ejemplo, pudo ejercer Marcos Maidana en los primeros asaltos: sin darle espacios ni treguas a Floyd. Claro que dicha presión también tiene algunos límites. Si no logra meter sus manos en los primeros cinco asaltos, luego tendrá complicaciones. Para ello, Manny debería olvidarse de la cabeza y trabajar casi exclusivamente al cuerpo, para quitarle movilidad a Floyd.

Como cualquier boxeador de ataque, Manny se siente cómodo con aquel que acepta sus convites. Pero tendrá enfrente a uno de los boxeadores más elusivos de los últimos años, un rey de la defensa, un campeón que, por sobre todas las cosas, se ha especializado en esquivar los golpes. O barrerlos. O neutralizarlos. O dejarlos a mitad de camino con apenas girar su cabeza.

El tema es que no solamente hace ese ejercicio defensivo casi hasta la perfección, sino que, cuando lo desea, puede ejercer muy bien el contragolpe. Ya quedó en claro que, aunque el combate pueda ser aburrido, él no se sale de su libreto, que es el de ganar sin recibir golpes. Si Pacquiao sabe que tiene que ejercer presión, Floyd también lo conoce. Y, seguramente, no cometerá el error en el que cayó en la primera confrontación con Maidana y saldrá desde el primer campanazo a hacer un trabajo defensivo, amparado en sus prodigiosas piernas.

Doble tarea para Manny, se entiende, porque tendrá que hacer todo el gasto para achicar los espacios. Es cierto que los boxeadores zurdos pueden poner en problemas a los oponentes, pero por allí se nos cruza una idea: ¿Saldrá Manny con guardia zurda, esto es con la derecha extendida? Generalmente, los zurdos reciben con mucha facilidad la derecha en recto del rival -un golpe que Floyd lanza a la perfección- pero también tienen problemas cuando sus rivales les giran al revés, esto es alejándose del recorrido de la izquierda y anulando esa mano.

Marvin Hagler cambió su guardia, cuando tuvo que combatir con Ray Leonard, pero "No nos sorprendió, estábamos preparados para cualquier cosa", expresó Angelo Dundee, el técnico de SRL.

Es casi obvio que, en la esquina de Floyd también hay más de un plan B. La búsqueda de la pelea deberá ser sin grandes desplazamientos para Manny, puesto que necesitará afirmarse un poco más en la lona que otras peleas, nos parece, para darle más solidez a su trabajo, especialmente si piensa hacerlo al cuerpo.

El planteamiento queda abierto y tal vez luzca primario, pero mientras Floyd puede tener un plan A o B, Manny tendrá que hacer el gasto: no lo vemos ganando la pelea con solamente boxear ante un maestro esquivo como Floyd.

Hay un elemento que dejamos para el final, porque sigue siendo un gran interrogante para nosotros: aquel nocaut sufrido frente a Juan Manuel Márquez en 2012, cuando sufrió una caída primero en el tercero y luego al final, en el sexto...

Mientras Floyd ha recibido muy pocos golpes netos en su carrera, el filipino ha sostenido tremendas batallas con rivales de la envergadura de Marco Antonio Barrera, Erik Morales o el ya mencionado Juan Manuel Márquez, para dar solamente tres nombres ilustres.

Si aquella derrota ha dejado una secuela o no, es algo que tendremos que ver este sábado, ya que luego de esa derrota, Manny no tuvo demasiados problemas con sus siguientes rivales, como lo fueron Brandon Ríos, Tim Bradley o Chris Algieri.

La pelea debería haberse realizado hace unos cuantos años. Paradojalmente, hoy Floyd tiene como preparador físico a Alex Ariza, quien trabajó mucho tiempo con Manny. ¿Una elección que influya en el ánimo del filipino?

Sea como sea, es la pelea más esperada de los últimos años, es la pelea récord en ingreso de millones de dólares, es la pelea que conmueve al mundo. Y, ahora, cuando ha transcurrido el pesaje, mientras Floyd sigue siendo el favorito de la mayoría y Manny parece ser el elegido por la gente, ha comenzado el momento de enfocarse en el combate, esperando la campana para saber quién es el mejor, quien soporta más la presión, quien tiene más en claro el objetivo.

Todo parece favorecer a Floyd, pero esto es boxeo.




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LA PELEA: Ya pasó todo. Y la victoria de Floyd Mayweather, por puntos, unánime, sin discusiones, sobre Manny Pacquiao, deja elementos para la polémica, el análisis y hasta le abre la puerta a la nostalgia, una de las principales y más valoradas cartas del boxeo.
Antes de la pelea se preguntaban muchos si ésta era la más grande de todas. Y la respuesta, obviamente, fue siempre la misma: "Es la más grande desde un punto de vista económico. Imbatible por ahora. Eso sí, su lugar en la historia se sabrá con la campanada final y nunca antes".

Es como aquellas súper producciones de Hollywood que han tenido presupuestos millonarios y luego fracasaron en los dos frentes: el de la taquilla y de los críticos. Acá se puede decir que sucedió algo parecido.

Se podrá afirmar que, en los números, la estadística y hasta en la cantidad de celebridades asistentes, fue extraordinaria. Pero en lo que hace a la substancia boxística, no fue mucho más que un combate entretenido, o cambiante, pero no mucho más. Las grandes peleas son recordadas por su épica, por su dramatismo o por sus resultados increíbles.

LaMotta perdió por nocaut técnico ante Ray Robinson. Y, colgado de las sogas, se quedó diciéndole a Sugar: "No me pudiste voltear, estoy de pie". Muhammad Ali perdió con Joe Frazier en el Madison tras sufrir tremenda caída, pero se paró y continuó. Lo mismo que hizo en la tercera, en Manila, solo que, en esta ocasión, el que no pudo ponerse de pie fue Joe... Julio Cesar Chávez, con la pelea perdida, la definió en el último segundo frente a Meldrick Taylor. Juan Manuel Márquez con una derecha tremenda, demolió a Manny Pacquiao en un nocaut para la historia. Estamos citando ejemplos extraordinarios, se entiende. Ray Leonard, consciente de que se lo trataba como un "invento de la televisión" decidió plantarse cara a cara con Roberto Durán y terminó perdiendo por puntos. Y, cuando sonó la primera campanada, Marvelous Hagler estremeció al mundo con su ataque despiadado sobre Thomas Hearns. Y luego, al verse cortado, Hagler antes de que pudieran detenerla, terminó arrollando a su rival en un combate que también será inolvidable.

Cada lector aportará, seguramente, otros ejemplos: no es la intención, en esta nota, hacer un inventario. Manny Pacquiao ha tenido tremendas batallas con peleadores como Juan Manuel Márquez, Erik Morales, Marco Antonio Barrera. Su cuota de épica, coraje y sangre guerrera no podría ni empezar a discutirse.

Floyd Mayweather, por estilo, por mentalidad y hasta por gusto, es otra clase de boxeador. Y nadie debería reprocharle su inteligencia, su talento y su clase defensiva, de primer nivel. Eso sí: nunca debió sufrir demasiado -más allá de aquella primera pelea con José Luis Castillo- y tampoco hizo nada para estremecer al corazón de los aficionados: después de todo, esto es boxeo. Cada cual ejecuta el instrumento que domina o que siente, y si Floyd vive el boxeo de esa manera, es cosa de él.

Nadie niega ni su talento ni sus condiciones, pero que se nos permita afirmar que los grandes campeones han sido no los que acumularon solamente victorias: son los que han sabido sufrir y sobreponerse a la adversidad. Tal vez por todo su talento, Floyd no necesitó nunca resurgir de las cenizas. No es su culpa ni su responsabilidad.

Pero... también es cierto que este sábado, en esta mega pelea, solamente mostró su capacidad de ataque y de llegada en el 11er round, como si solamente hiciera falta apenas una muestra de lo que es capaz. Manny, empeñoso como siempre, avanzó en línea recta, conectando más golpes en los antebrazos de Floyd que en puntos vitales y se olvidó de trabajar al cuerpo. Floyd, con su soberbio talento, lanzó golpes netos, pero con displicencia y sin la continuidad que -justamente por su talento- se le podría reclamar.

Engañosa compañera de viaje es la nostalgia, una "Prima Donna" para los aficionados al boxeo. Parece que todo tiempo pasado fue mejor y no es asi. Pero... luego de una pelea como ésta, se hace cuesta arriba no mirar hacia atrás y recordar a los Hagler, Leonard, Hearns o Durán. La historia pondrá a ambos en su lugar.

Seguramente, Manny ocupará un sitio entre los grandes guerreros. Floyd quedará, al menos por lo que hizo hasta ahora, como un extraordinario boxeador que jamás pudo conmover el corazón de los aficionados.

Clip - Highlights de la pelea:





(*) Carlos Irusta Carlos Irusta es uno de los periodistas de boxeo más reconocidos de la Argentina. Actualmente, conduce en radio el programa Ring Side en el Aire los domingos por la noche en AM 910, La Red, y en TV es una de las voces de Noche de Combates por ESPN. Además dirige la revista Ring Side. Fue prosecretario de redacción de la revista El Gráfico. Para seguirlo en Twitter: @carlosirusta Consulta su archivo de columnas.

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